Fútbol | RCD Mallorca
Al Mallorca le surge otro problema: no saber cerrar los partidos
Los bermellones han sufrido de lo lindo en sus dos últimos partidos a pesar de gozar de una ventaja de dos goles frente al rival
Ante Osasuna en la Liga terminaron empatando (2-2) y contra el Numancia, en la Copa del Rey, padecieron en exceso en Los Pajaritos tras haberse puesto por delante con un 0-2 y un 1-3

Marash Kumbulla, durante el partido de Copa del Rey ante el Numancia. / RCDM
Este Mallorca no es fiable. Los bermellones han sido incapaces de cerrar los dos últimos partidos que han jugado tras haberse puesto por delante con dos goles de ventaja. Esta tendencia negativa se une a los problemas con los que ha tenido que lidiar Jagoba Arrasate en este inicio de temporada, ya sea por temas deportivos o extradeportivos: el caso Dani Rodríguez, la indecisión de optar por defensa de cuatro o de cinco, los malos inicios de partido, la fragilidad defensiva, la falta de fondo de armario...
Dicen que el 2-0 es el resultado más engañoso que hay en el fútbol. Después de los últimos dos encuentros, el conjunto balear debería tener la lección más que aprendida. Ante Osasuna, un duelo en casa ante un rival directo por la permanencia, se escaparon dos puntos que eran vitales para tomar aire en la tabla y alejarse del descenso. Y contra el Numancia, terminaron pidiendo la hora ante un equipo que está tres categorías por debajo.
Jagoba Arrasate acabó visiblemente enfadado tras el partido ante el conjunto soriano. "El cabreo venía porque no tenemos un partido tranquilo", explicó el de Berriatua. Tras el empate ante Osasuna, Muriqi admitió que "pensaba" que ya habían ganado hasta que el equipo navarro metió el primer gol.
Queda más que demostrado que el Mallorca no puede relajarse en este tipo de situaciones. Ni ante un equipo de Segunda RFEF. Los de Arrasate no van sobrados en ningún aspecto como para aflojar durante un pequeño tramo de los partidos. Ante la falta de vistosidad y de fluidez en el juego, incluso de identidad en algunos momentos, la intensidad y la concentración deben ser innegociables.
Son muy pocas las veces que los bermellones llegan al final de los encuentros con dos goles de renta como para desaprovechar estas ventajas. En esta temporada, además de contra Osasuna (y dejando a un lado los partidos de Copa), tan solo en el Pizjuán ante el Sevilla (1-3) fueron capaces de ello.
Los aficionados mallorquinistas están más que acostumbrados a terminar los encuentros ganando por un gol y pidiendo la hora. Pero si se tira al traste un 2-0 en el minuto 80 jugando en casa contra un rival directo, o se termina pidiendo la hora ante un Segunda RFEF tras haberse colocado hasta dos veces con dos goles de ventaja, los motivos para estar preocupados siguen creciendo.
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