Fútbol
La opinión de Sebastià Adrover: El Mallorca no fichó a Arrasate para esto

Herrera celebra el gol ante la frustración de Muriqi, Valjent y Raíllo. / MANU MIELNIEZUK

El bajonazo para el mallorquinismo que supuso el gol de Boyomo todavía escuece mucho más de veinticuatro horas después. Es tan difícil de entender el miedo en el cuerpo que se le metió al equipo tras el 2-1 de Osasuna que el empate, aunque fuera en el descuento ante el peor visitante de la Liga y que solo había anotado un tanto como foráneo, se veía venir. Ojalá solo se hubieran regalado dos puntos, pero este empate ha hecho mucho daño y está por ver sus consecuencias a corto y medio plazo. Se tiró por la borda un triunfo que estaba en el bolsillo y que hubiera evitado este ambiente enrarecido que rodea a un grupo que, cuatro meses después de empezar, no está al nivel de lo que se esperaba.
La realidad es que el Mallorca no fichó a Arrasate para esto. En el proyecto de crecimiento del club tras la etapa de Aguirre no entraban estas penurias en su segunda temporada. Lo cierto es que queda muy poco del conjunto que ilusionó en la primera vuelta del curso anterior porque, desde que empezó este 2025, la dinámica es más que decepcionante. Y por supuesto que el técnico es uno de los máximos responsables de que esto sea así, pero no el único. El de Berriatua todavía no le ha puesto cara y ojos a este equipo en diciembre, algo que le está pasando factura. La plantilla no es tan mala como para descender, pero el temor siempre está en un fútbol que ya ha sido testigo de desastres similares. Mejor llegar a la parte decisiva sin jugar con fuego, por si acaso.
No obstante, poner el foco únicamente en el entrenador sería tan gratuito como injusto. El rendimiento de algunos de sus pupilos está por debajo de lo exigible, incluidos algunos intocables -Raíllo, Mojica...-. Y es evidente que el director deportivo, Pablo Ortells, no se puede ir de rositas, ni mucho menos. Debe asumir que ha habido claros errores en su gestión como, por ejemplo, no haber introducido el suficiente aire fresco en un plantel que lo necesitaba. Hay más -también el acierto de la apuesta por Virgili-, pero las notas se otorgan al final de curso.
Son Moix se vacía
El que suscribe está un poco cansado de las excusas de todo tipo para justificar otra flojísima entrada en Son Moix, con 15.457 espectadores ante Osasuna. Da igual el día, el horario, si llueve o nieva, algo pasa cuando el club presume de su récord de abonados, con más de 23.000 y después quedan unos diez mil asientos vacíos por partido. Es evidente que un sábado a las 14 horas hay personas que trabajan o que tienen compromisos, pero llueve sobre mojado al respecto, juegue cuando se juegue en Son Moix. Sorprende el absentismo de una masa social que pasa por caja en verano y después decide no coger el coche para ir al estadio, por mucho que el Mallorca lo necesite.
El club desaprovecha la presencia de Nadal
La agenda del mejor deportista mallorquín de la historia, a pesar de que ya está retirado, no debe tener muchos fines de semana libres, pero choca que se eligiera este para que la entidad le rindiera un merecido homenaje a su trayectoria y que se anunciara solo con un día de antelación. El club le podría haber sacado mucho más jugo a la presencia del manacorí en un estadio con muchos huecos libres, algo que deslució las imágenes. Además, llama poderosamente la atención la ausencia del propietario, Andy Kohlberg, extenista profesional, para un reconocimiento de este calibre. De hecho, el que posó en la foto con el ganador de 22 ‘grandes’ fue el CEO, Alfonso Díaz, un detalle muy comentado en el palco, por cierto.
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