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Fútbol

La opinión de Gabriel Forteza del Mallorca-Osasuna: El gozo en un pozo

Mateo Joseph conduce el balón.

Mateo Joseph conduce el balón. / MANU MIELNIEZUK

Palma

Solo hay una plaza en el fútbol español en la que una afición no está tranquila a 8 minutos del final del partido con su equipo ganando por 2 a 0. ¿Adivinan cuál? Premio. La afición del Mallorca.

Dos goles de Muriqi en cinco minutos acabando dos grandes jugadas de Virgili, un penalti un pase en carrera, le daba a los bermellones tres puntos inigualables a estas alturas de la temporada a tenor de la situación clasificatoria.

Pero ese instinto de dedicarse a defender lo conseguido, unido a la sustitución del citado Virgili con el marcador favorable, acabó con las ilusiones y con la tranquilidad.

Osasuna se echó arriba por la necesidad de intentarlo y porque dejar de tener que ocuparse de la principal amenaza y culpable de las dos jugadas de gol del Mallorca, facilita mucho las cosas.

No entendí el cambio de Virgili, causante de los problemas defensivos de los navarros, y que se vieron liberados de tener que está pendientes de él, además de ofrecer una blandura defensiva de caricatura en el segundo gol de Osasuna. Con esta, una más, y van… Eran tres puntos de oro que se quedaron en uno a las puertas de una eliminatoria de Copa contra el Numancia en Soria y de visitar al Oviedo.

Todo lo que no sea ganar los dos partidos será sinónimo de crisis alarmante y ya sabemos cómo acaban esas cosas, a medio y largo plazo. Este Mallorca no es fiable y esta va a ser la tónica de la temporada.

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