Fútbol.
Bajonazo en Son Moix
El Real Mallorca se deja empatar un 2-0 ante Osasuna con un gol de Boyomo en el descuento
Muriqi marcó dos tantos, pero los navarros se levantaron para lograr el empate

Valjent intenta rematar a portería en el Mallorca-Osasuna. / CATI CLADERA

La vida se repite, pero para mal, en el Real Mallorca-Osasuna. Si el curso pasado ya se quedó con cara de tonto al ver cómo Boyomo empataba en el descuento, esta temporada volvió a suceder lo mismo (2-2) con otro gol del central en el minuto 91. Eso sí, los bermellones desperdiciaron un 2-0 en un partido que tenían ganado gracias a la inspiración de Virgili y el acierto de Muriqi, pero que se tiró por la borda sin saber muy bien cómo.
La importancia del triunfo era mayúscula. El equipo se estaba recuperando del mal inicio y ganar en casa es imperativo para no verse abocado a sufrir todo el año. Pero no puedes dejar escapar un 2-0 ante un rival que se vio con un punto de regalo.
Jagoba Arrasate, como ya estaba previsto, quiso repetir el once que venció al Getafe en Son Moix. Ello significaba volver a incluir a Sergi Darder en el once en detrimento de Pablo Torre, que había cuajado un buen encuentro frente al Villarreal. De igual forma, Muriqi también volvía en lugar de Antonio Sánchez.
Pero vista la primera parte, podría haber jugado cualquiera. Los primeros 45 minutos del Mallorca-Osasuna fueron una oda al aburrimiento, a la falta de atrevimiento y a la explicación de por qué un equipo llegaba al choque con 12 puntos y el otro con 11, con el descenso justo detrás.
Tanto bermellones como rojillos salieron al campo atenazados, faltos de ideas y con una pachorra impropia de Primera División. El conjunto mallorquinista, que no disparó por primera vez hasta el minuto 33 (fuera; a puerta hubo que esperar a la segunda parte), parecía jugar a verlas venir ante los de Lisci, cuya línea de cinco vino a Palma en busca de no salir con una derrota.
El partido, lejos de animar el ambiente, lo congeló, trasladándolo a una grada que, con 15.457 aficionados (entrada pésima), intentaba no quedarse dormida. Con Virgili como única nota destacada en el ataque bermellón, el juego del Mallorca se basó en interminables sucesiones de pases entre centrales y laterales para acabar metiendo un pelotazo arriba en busca de algo que no terminaba de llegar.
Los minutos pasaban y nada sucedía. Osasuna no inquietaba ni sin querer y el Mallorca no era capaz de darle ritmo a un partido que necesitaba valentía. Un disparo de Samu que se marchó alto despertó a más de uno en su asiento, así como un doble intento de los navarros que repelió la defensa.
Pero una gran jugada de Virgili y la reacción de Herrera al verle caer en el área, recriminándole la acción, hizo que la temperatura subiese mucho. Mateo Joseph y Maffeo fueron a por el portero de Osasuna para defender al extremo. Gil Manzano resolvió la acción con dos tarjetas amarillas. Tras ello, llegó un remate a bote pronto de Valjent, que fue el primero a puerta del partido.
Lo mejor al descanso era que el partido solo podía ir para arriba en la segunda mitad. Y sucedió. Darder, que apenas había aparecido en el choque, puso a prueba a Herrera con un disparo fuerte que detuvo en dos tiempos.
Un partido tan igualado por lo bajo solo podía romperse con una acción diferente. Y ello pasó en el 58. Un saque de banda de Valjent lo peinaba Samu y Virgili, con más fe que nadie, se marchaba por velocidad para acabar siendo derribado por Boyomo dentro del área. Penalti, con la incertidumbre del VAR, que transformó Muriqi y un suspiro de alivio en la grada al verse por delante.
Pero la fiesta continuó. Apenas cuatro minutos después, otra arrancada del extremo encontró el desmarque del kosovar. A pesar de que se fue quedando sin sitio, le dio tiempo a soltar un remate cruzado con la derecha para hacer el segundo y hacer estallar a Son Moix.
El segundo tanto dejó muy tocado a Osasuna y dibujó un partido cómodo para el Mallorca, que no podía dejar escapar el triunfo. Se trataba a partir de ese momento de no correr riesgos. Pero una dudosa falta de Samu sobre Rubén García la transformó Raúl García con un disparo raso a ocho del final. Y los nervios hicieron acto de presencia. Tocaba aguantar costase lo que costase.
Pero como sucedió el curso pasado, Boyomo aguó la fiesta y dejó con cara de tontos a todos. Un centro de Kike Barja lo alargó Torró y el central se impuso a Mojica para hacer el empate en el minuto 91. Increíble, pero el Mallorca había sido incapaz de matar un partido que tenía en su mano ante un rival que estaba derrotado.
El Mallorca perdió dos puntos en el descuento en un partido en el que tenía todo hecho para ganar, pero en el que, de nuevo, la falta de atención defensiva le privó de ganar. Ahora, a centrarse en el Numancia y la Copa del Rey.
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