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Primera División

Un buen Mallorca paga sus despistes en La Cerámica

Los bermellones cuajan un gran partido ante el Villarreal, pero dos errores, especialmente uno de Raíllo a cinco minutos del final, les condena a una nueva derrota en Liga

Muriqi observa a los jugadores del Villarreal celebrar su segundo tanto.

Muriqi observa a los jugadores del Villarreal celebrar su segundo tanto. / Andreu Esteban

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

El Real Mallorca lo hizo prácticamente todo bien en La Cerámica, especialmente en la primera mitad, pero se marchó con una derrota (2-1) propiciada por dos despistes defensivos. Gerard Moreno adelantó al Villarreal en el minuto 6, Samu Costa empató casi en la jugada siguiente, pero Oluwaseyi marcó a cinco del final aprovechando un error grosero de Raíllo. Los bermellones cuajaron un gran partido, pero ante los de Marcelino había que rozar la perfección para puntuar y no se consiguió.

Este Mallorca tiene una debilidad y es que encaja con facilidad. Y hasta que no corrija eso poco habrá que hacer en escenarios como La Cerámica. Llegó a verse con posibilidades de ganar, pero la falta de eficacia en centros laterales le costó los puntos, con especial protagonismo para Raíllo, que salió en la foto de ambos, aunque especialmente en el segundo con un despeje poco académico que dejó en bandeja el gol a los locales. Ahora toca corregir errores y afrontar el choque ante Osasuna como otra final.

Frenar al Villarreal y a la vez no perder verticalidad en ataque era la idea de Jagoba Arrasate para el choque en La Cerámica. El daño que hizo el varapalo a inicios de año en el mismo escenario estaba muy presente. Y es por ello que realizó dos cambios sustanciales en el once en busca de músculo en el centro del campo para frenar el peligro del conjunto de Marcelino y piernas frescas en ataque para sorprender a la contra. Sergi Darder y Muriqi al banquillo, Antonio Sánchez y Pablo Torre al once en su enésima reválida.

Y lo cierto es que, quitando los primeros seis minutos, la idea le funcionó durante el primer periodo no tanto en el segundo. De hecho, en el tiempo de descanso, la sensación que flotaba en la gélida noche de Vila-real era que el Mallorca, por ocasiones, merecía ir por delante. Para llegar a eso tuvo que sobreponerse primero a un fallo defensivo que costó el gol de Gerard Moreno, pero al que reaccionó a la perfección con el tanto de Samu Costa.

Uno de los grandes males de los bermellones este curso y que parece tener difícil solución es el de encajar primero. En La Cerámica, bien colocados en el campo, bastó una empanada atrás para que el marcador se moviese en su contra. Un centro de Pedraza lo venció Ayoze por encima de un Mojica que no quiso saltar y un Raíllo que no llegó a tapar para que Gerard Moreno batiese a Bergström con facilidad. No había pasado nada, pero ya se perdía.

Pero por suerte, apenas dos minutos después, llegó el tanto del empate. Una carrera al espacio de Virgili hundió a la defensa. Tocó el balón para Pablo Torre, que recortó y buscó a Samu Costa dentro del área. El portugués, tras controlar, soltó un tiro cruzado que pese a rozar Luiz Junior no pudo evitar que acabase en el fondo de la red.

El gol sentó a las mil maravillas a los bermellones. Prácticamente con una defensa de cinco a la hora de defender e intentando salir a la contra, bloquearon los pasillos al Villarreal, que no encontraba la manera de crear peligro. Los marcajes al hombre de Maffeo o Valjent dejaban claro que Arrasate no quería conceder lo más mínimo.

Y desde la confianza que daba el defender con orden, comenzó a llegar la presión adelantada. Fruto de ello, llegó una ocasión muy clara de Mateo Joseph tras recuperar Antonio, aunque en esta ocasión Luiz Junior se hizo grande para tapar el tiro. Virgili, con una buena conducción por la izquierda, sirvió un balón raso que Torre no llegó a desviar lo suficiente.

El Mallorca estaba cuajando una gran primera mitad, pero no podía confiarse lo más mínimo. Y a punto estuvo de irse con ventaja si un fuerte disparo de Antonio, que pasó a centímetros del palo, hubiese entrado a pocos minutos del final.

La misión era resistir en el segundo periodo, porque el desgaste físico era enorme. Y como era de esperar, el Villarreal dio un pase más. Empezaron a dominar más la pelota y a vivir más tiempo en campo contrario, pero sin inquietar en exceso a Bergström. Los bermellones mantenían el orden defensivo, pero el cansancio empezaba a ser evidente en algunos de los menos habituales.

Marcelino metió un triple cambio de pura pólvora para cambiar la cara del equipo en ataque e intentar resolver el choque. Arrasate respondió quitando a Pablo Torre, que había perdido protagonismo, para dar entrada a Darder.

Con el paso de los minutos, el valor del punto en un campo que en seis partidos había visto cinco victorias locales y solo un empate aumentaba a cada jugada que pasaba. Y más viendo cómo Bergström sacaba un pie estratosférico para impedir a Mikautadze marcar el segundo. Una parada antológica de puro reflejo, que mantenía a buen recaudo el empate.

Pero el partido casi se estropea en el minuto 75. Guzmán Mansilla veía en un intento de bloqueo de Raíllo un penalti a Pape Gueye. Por suerte, Pizarro Gómez en el VAR le llamaba a revisar la acción, procediendo a anularlo.

Pero el central cordobés fue el protagonista de la acción que costó el choque a los bermellones. Un pase al área de Buchanan no lo acertó a despejar el '21' y Oluwaseyi, a placer, marcó el segundo. Aunque necesitó del VAR, ya que la acción había sido anulada previamente por fuera de juego.

El Mallorca se quedó sin tiempo y se quedó sin un punto que trabajó genial durante 85 minutos, pero que dejó ir en el tramo final.

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