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Fútbol

La opinión de Gabriel Forteza del Betis-RCD Mallorca: Vuelta a las andadas

El once del Mallorca que jugó en La Cartuja.

El once del Mallorca que jugó en La Cartuja. / RCD Mallorca

Palma

El oasis ha desaparecido. El triunfo en campo del Sevilla o el valorado empate ante el Levante se han diluido y ha vuelto a aparecer el Mallorca ramplón de esta temporada. Una vez más la concesión contemplativa de los goles del rival es lo más destacado de la línea defensiva bermellona, junto a la ausencia total de creatividad en el centro del campo y, en consecuencia, la nula aportación ofensiva de los delanteros.

Y esto es lo que hay, y lo demás es tontería. Bergström se sintió vigilado y aunque no es responsable de los goles béticos, y paró más con los pies que con las manos, no transmite seguridad. Su debut, más que soñado fue una pesadilla. Darder está lento y desganado. Pablo Torre no aporta nada. Virgili se siente solo y Muriqi las ve pasar por encima. Los laterales hacen una buena y una mala, y los centrales parecen cansados de jugar juntos año tras año sin que nadie les amenace el puesto.

Así se escribe la historia de este Mallorca de Arrasate, resignado en el banquillo, y que ve pasar las jornadas con más pena que gloria. Dicho todo esto, el resto de resultados de la jornada evitan, de momento, que los bermellones regresen a los puestos de descenso, aunque eso queda pendiente de lo que haga hoy el Oviedo. Y viendo la intensidad a la que juega el Mallorca, el próximo rival es el Getafe, que le puede pasar por encima. Al tiempo.

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