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Fútbol. Primera División.

Un Mallorca sin equilibrio

El conjunto bermellón mostró ante el Levante su faceta más ofensiva del curso, pero a la vez dejó claro que sufre numerosos problemas en defensa por errores individuales y falta de ayudas del centro del campo

Muriqi, de rodillas, agradece un pase a un compañero en el partido frente al Levante.

Muriqi, de rodillas, agradece un pase a un compañero en el partido frente al Levante. / GUILLEM BOSCH

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Al Real Mallorca 2025/26 le está costando mucho encontrar el equilibrio en su juego. Cuando apuesta por intentar animarse en ataque deja vendida a su defensa; cuando refuerza su primera línea deja desabastecido su juego ofensivo. Ante el Levante (1-1) mostró ambos defectos. Quizás fue de los partidos más animados en cuanto a creación en el último tercio de campo –que no vino de la mano del acierto–, pero también de los que más facilidades dio al rival para intentar batir a Leo Román.

El choque ante el conjunto granota era la ocasión perfecta para alargar la alegría tras el triunfo frente al Sevilla y, a tenor de los resultados de los equipos de la parte baja, tomar un poco de aire respecto a las posiciones de descenso. Para ello, Arrasate buscó el once más ofensivo que puede sacar ahora mismo.

Y, lluvia al margen, le dio resultado en cuanto a un estilo de juego más atrevido en ataque, rondando más el área rival y con más ocasiones que en otros choques. Las bandas con Jan Virgili y Mateo Joseph ofrecieron dinamismo y electricidad a la hora de encarar a sus pares, mientras que Sergi Darder e incluso Samu Costa pisaron en varias ocasiones los dominios de Ryan. Es cierto que el acierto se echó mucho en falta en ocasiones muy claras de gol, como la que tuvo el de Artà tras un centro raso del delantero cedido por el Leeds, pero no se podía decir que el equipo no lo intentaba.

Sin embargo, como ya ha sucedido en otras ocasiones esta temporada, el equipo se desmoronó a la hora de recular. El Levante, consciente de sus capacidades y limitaciones, se reforzó atrás y buscó aprovechar que sus dos delanteros se emparejaban con Valjent y Raíllo para caer a la espalda con Pablo Martínez, creando una superioridad en balones largos que los bermellones no supieron controlar en casi todo el encuentro.

Los dos zagueros del Mallorca, con Mojica, ofrecieron un bajo rendimiento. Muy poco contundentes, algo extraño precisamente en Valjent y Raíllo, se mostraron inseguros a la hora de coger las marcas y tapar los huecos, al igual que a la hora de iniciar jugadas. El colombiano, por su parte, tuvo un día pésimo con el balón, con un arsenal de pérdidas y malas decisiones.

Pero no todos los problemas defensivos del Mallorca ante el Levante fueron solo cosa de la línea de cuatro. El equipo, en su afán de vivir cerca del área rival, se llegó a romper en muchas ocasiones. Y en ese contexto, el centro del campo desatendió las ayudas a los defensores. Arrasate, que se desesperó en la banda pidiendo a sus futbolistas regresar tras una pérdida, tiene mucho trabajo para encontrar el equilibrio entre ser fiel a su idea de juego y no descuidar la defensa.

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