Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol. Primera División.

Una indignación que va más allá del resultado

El mallorquinismo está en pie de guerra al sentir que Munuera Montero condicionó el partido ante el Barcelona con errores de bulto como el polémico gol de Ferran o la no expulsión de Raphinha

Munuera Montero explica a Arrasate su decisión de no anular el gol de Ferran Torres.

Munuera Montero explica a Arrasate su decisión de no anular el gol de Ferran Torres. / LAP

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

La derrota del Real Mallorca ante el Barcelona (0-3) todavía colea entre el mallorquinismo. Perder no gusta a nadie, aunque a priori sea el resultado más factible al jugar ante el vigente campeón. Pero que un terrible partido del árbitro colabore –y mucho– en ello, duele todavía más. Ya ha pasado más de un día, pero la terrible actuación de Munuera Montero provocó que los aficionados bermellones pasaran un domingo complicado.

A pesar de que la ilusión entre el mallorquinismo no estaba en su punto más álgido antes de arrancar la Liga, debutar en el campeonato liguero y hacerlo ante uno de los llamados ‘grandes’ siempre es motivo de alegría. Son Moix respondió, esperando que su equipo, como ya ocurriese el curso pasado ante el Real Madrid, diese la cara y rascase algún punto. Pero una empanada en defensa, un ariete que sigue en crisis y un Munuera Montero demasiado protagonista lo impidieron.

La relación de la afición y el equipo no terminó de la mejor manera, pero todo lo que sucedió este sábado ha servido para unirles. Y es que nadie entendió –a pesar de las mil explicaciones que han surgido desde entonces– por qué Munuera Montero no decidió parar la jugada en el gol de Ferran tras caer Raíllo al suelo. Ni siquiera la explicación del propio árbitro a Arrasate, captada por la señal de televisión, clarifica su decisión. Y es que el jugador tenía pocos motivos para perder tiempo –principal argumento de los defensores de la decisión del colegiado– ya que el Mallorca ya perdía y no era una ocasión manifiesta de gol.

Una jugada que se vio ayer en distintos campos de Primera –pelotazos, no intentos de despeje– y que los árbitros no dudaron ni tres segundos en decidir detener el juego para atender al jugador.

Y es que la disparidad de criterios es lo que más enciende a los aficionados del Mallorca. Nadie duda de que la patada de Muriqi pueda ser roja o la imprudencia de Morlanes, expulsión, pero no comprenden que Raphinha, con más o menos intención, hiciese una tijera a Mateu Jaume, al que no lesionó de milagro, y se marchase con amarilla y sin revisión en el monitor.

La derrota ya no se moverá de los resultados, pero el sentimiento de indignación perdurará durante mucho tiempo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents