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Fútbol

La opinión de Toni Ruiz del Real Sociedad-RCD Mallorca: El Mallorca se apunta a la lucha europea

Raíllo conduce el balón.

Raíllo conduce el balón. / RCD Mallorca

Toni Ruiz

Toni Ruiz

Palma

El recordado Luis Aragonés solía decir que los objetivos futbolísticos se decidían en los últimos diez partidos de Liga. Alcanzada esta crucial etapa, el Mallorca partía con una puntuación que aseguraba prácticamente su permanencia. A partir de ahí, quedaba por ver si el equipo soñaría con la posibilidad de jugar en Europa —este año más accesible que nunca, dado que los ocho primeros podrían lograrlo— o si se limitaría a transitar sin pena ni gloria hasta el final de la competición.

Por lo mostrado en los dos primeros encuentros de este tramo, parecía que el equipo había bajado los brazos. Dos derrotas consecutivas, una de ellas en casa frente a un rival directo, reforzaban esta impresión. Sin embargo, en Anoeta demostraron con su fútbol y determinación que no era así.

La transformación del equipo de Arrasate tuvo como protagonista a un Darder magistral, que por fin recordó a aquel jugador que tanto entusiasmo generó en el pasado. Ni siquiera la férrea —y en ocasiones agresiva— marca de Aramburu, que llegó a cometer casi media docena de faltas, logró contenerlo. El centrocampista de Artà ofreció un recital de juego, culminado con un gol y una asistencia brillante a Larin para abrir el marcador.

El delantero canadiense, por su parte, volvió a confirmar su rol de revulsivo goleador, algo que ocurre cada vez que Muriqi está fuera de combate. Pero estos fueron solo dos de los muchos argumentos del equipo. Mallorca desplegó una presión constante sobre el rival que se mantuvo más allá de los noventa minutos, acompañada de una estructura defensiva con tres centrales, un legado de Aguirre, que una vez más demostró su eficacia. Como resultado, lograron dejar su portería a cero, algo que no habían conseguido en todo este 2025.

La victoria, presenciada por el presidente Kohlberg, sugiere que los jugadores sienten que aún hay objetivos dignos de lucha. La afición, sin duda, sabrá agradecer este esfuerzo.

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