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Fútbol. Primera División.

Darder lidera un brillante triunfo del Mallorca ante la Real Sociedad

El centrocampista de Artà asiste a Larin en el primer gol y marca el segundo para silenciar al Reale Arena y mantener a los de Arrasate muy vivos en la pelea por Europa

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Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Sergi Darder sí quiere ir a Europa. El centrocampista de Artà, en su mejor partido desde su llegada a Mallorca, lideró el triunfo de los de Jagoba Arrasate ante la Real Sociedad (0-2) en un partido brillante en todos los sentidos. El canadiense Larin, eternamente señalado por la afición, abrió el marcador en la primera mitad, mientras que Greif, con dos grandes paradas, mantuvo al fin la portería a cero por primera vez en 2025.

Todo salió de cara para los bermellones. Tras la decepción frente al Celta, el equipo bermellón se levantó para saquear los puntos en un estadio que prácticamente era maldito. Larin volvió a marcar tras más de dos meses fuera del once titular. Y Darder fue el jugador que enamoró en el Espanyol. Los 43 puntos sirven para seguir muy bien posicionados en la pelea por Europa y para demostrar que el equipo no está muerto.

El partido ante la Real Sociedad era un día para que el Mallorca se reivindicara. La penosa imagen final frente al Celta obligaba a los bermellones a dar un paso al frente. Y más teniendo en cuenta las importantes bajas que arrastraban tras las lesiones de Muriqi, Asano y Morlanes.

Arrasate sorprendió a todos con la alineación en el Reale Arena. Y lo hizo al apostar por Antonio Sánchez en el centro del campo cuando todo el mundo esperaba a Mascarell. Un caso cursioso el del tinerfeño, que pasó de jugarlo todo a buen nivel a desaparecer del once. La otra novedad era el regreso de Larin, titular más de dos meses después.

Ante la Real, al Mallorca le iba a tocar esperar y sorprender. La iniciativa del balón estaba claro que iba a ser para los locales. Y así se vio en la primera mitad, aunque el resultado no fue el esperado para los de Alguacil.

Con la línea de cinco defensas bien plantada, los de Arrasate fueron anulando uno a uno los tímidos intentos de los txuri-urdin, demasiado previsibles con el balón. Sin embargo, todo pudo haber cambiado tras una segunda jugada después de un saque de esquina en la que todos se durmieron y Oyarzabal, a la espalda de Maffeo, introdujo en la portería el potente centro de Aramburu. Sin embargo, eldelanteroo estaba unos pocos centímetros adelantado y el VAR verificó la decisión inicial del linier de señalar fuera de juego.

El Mallorca estaba bien, sin sufrir en exceso, aunque tampoco sin amenazar. Costaba un mundo enlazar más de cuatro pases seguidos y, cuando lo hacían, era muy lejos de la portería de Remiro. Larin, señalado por la afición, apenas entraba en juego y Dani, el enlace entre el mediocampo y la delantera, se mostraba errático en todos los sentidos.

Y tuvo que ser gracias a un fallo local cuando llegó el tanto del canadiense. Barrenetxea realizó un cambio de banda que se le quedó corto. Darder lo interceptó, la bajó con e pecho, condujo unos pocos metros y detectó la carrera al espacio de Larin. El pase del de Artà lo desvió a duras penas el atacante bermellón, con la ayuda de Aramburu, antes de rozar en Remiro, que había salido para tapar hueco. El balón, muy tocado pasó por debajo de las piernas de Elustondo, que solo pudo ver como traspasaba la línea.

Un gol extraño, pero celebrado con rabia por todos. El Mallorca se ponía por delante casi sin buscarlo. Un premio de tremendo valor en un estadio, ante un equipo y una afición que le tenía muchas ganas por las semifinales de Copa del Rey del año pasado.

Un disparo de Marín, al que respondió Greif con una gran parada, fue la inmediata reacción de la Real Sociedad, que dio un paso adelante pero que una y otra vez se estrelló en la defensa bermellona. Take Kubo fue el que más lo intentó, aunque era complicado abrirse hueco.

El partido pudo ponerse todavía más a favor si un pisotón a Larin dentro del área, que pasó sin pena ni gloria en el VAR, hubiese significado penalti.

El descanso, que fue necesario, sentó mejor que nunca al Mallorca. Y es que a los dos minutos de regresar de vestuarios, llegó el segundo de la tarde. Una jugada que empezó Greif y que finalizó Darder, cerrando uno de sus mejores partidos de la temporada. El eslovaco abrió para Copete, que se la cedió a Mojica. Este buscó en largo a Dani, que batallón de espaldas con Jon Martín. Al final, el gallego sacó un pase al hueco para Darder.

El de Artà, situado como extremo por la izquierda, condujo hacia dentro. Nadie le encimaba y acabó disparando para, con la colaboración de Remiro, marcar el segundo a los 81 segundos de la reanudación.

El gol, como es lógico, sentó de maravilla a los bermellones. La Real quedó muy tocada y los de Arrasate se asentaron mucho en el campo, con un Darder que se puso el traje de líder como hacía tiempo que no lo conseguía. El triunfo era un premio de incalculable valor que no se podía dejar escapar de ninguna de las maneras. Y un paradón de Greif de puro reflejo a remate de Jon Martín avisó de que la victoria iba a ser sí o sí para el Mallorca.

Pero no iba a ser tan fácil. La Real, espoleada por su afición, empezó a acechar el área. Arrasate quitó a Dani Rodríguez y metió a Mascarell buscando reforzar el centro del campo, al igual que a Abdón por un agotado Larin.

La idea salió bien y el Mallorca creció en el tramo final, ató a la Real Sociedad e incluso tuvo el tercero en botas de Abdón. El Mallorca venció, alcanza los 43 puntos y sigue muy vivo en la lucha por Europa tras volver a cerrar el grifo de su portería y crecerse como en la primera vuelta.

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