Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol. Primera División.

Una victoria de fe del Real Mallorca

El conjunto bermellón se hizo más fuerte tras la expulsión de Muriqi para anular al Girona y llevarse un triunfo reparador haciendo disfrutar a Son Moix tras dos derrotas seguidas

Cyle Larin celebra con rabia su segundo gol en el partido ante el Girona.

Cyle Larin celebra con rabia su segundo gol en el partido ante el Girona. / RCDM

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

El Real Mallorca volvió a ganar en Liga. Fin a la racha de dos derrotas y a las ligeras dudas sobre el papel del equipo. Pero no fue una victoria más, ni mucho menos. Fueron tres puntos de fe, de creer en las posibilidades del equipo y de refuerzo. Ganar al Girona, en el último partido del año en casa, y alcanzar los 27 puntos, de la manera en la que se logró, reafirma la identidad que Jagoba Arrasate le ha dado a este equipo, que supo sobreponerse a todas las piedras que se encontró en el camino para remontar y hacer vivir a Son Moix una gran tarde.

Sumar los tres puntos era necesario para los bermellones. De la euforia de vencer a Las Palmas (2-3) y al Valencia (2-1) se pasó a la preocupación por las derrotas frente a Barcelona (1-5) y Celta (2-0). Demasiados errores condenados sin compasión y futbolistas lejos de su mejor nivel marcaban la previa de un choque en el que, además, no iban a estar dos puntales del once como son Antonio Raíllo y Samu Costa.

Muriqi-Larin en ataque, el regreso de Copete a la defensa, banquillo para Robert Navarro y oportunidad para Antonio como titular... Una nueva idea que se desplomó en el minuto 6. El gol de Van de Beek llegó en silencio, como así estuvo Son Moix hasta bien entrada la primera mitad. Un ambiente frío, la peor entrada de la temporada y un partido en el que no pasaba nada.

Tuvieron que pasar muchos minutos hasta que Larin tomó la palabra. Con la colaboración de Muriqi, se encargó de despertar de la siesta a los aficionados. Peleó un balón, corrió con él, se asoció de manera perfecta con el kosovar y logró el tanto del empate.

Pero la roja al ‘7’ del Mallorca, la segunda en su cuenta particular este curso, hizo saltar por los aires cualquier plan que Arrasate tuviese ideado.

Pero entonces ocurrió lo inesperado. La rabia y frustración de los bermellones se convirtió en convencimiento de que se podía ganar. La precisión aumentó, las segundas jugadas eran suyas y el Girona se empequeñeció. Eran sesenta minutos con uno menos, pero nadie diría que se notó en el terreno de juego. Y de nuevo Larin, tirando de fe, le dio la vuelta al marcador en la segunda mitad aprovechando un regalo de Juanpe y Gazzaniga.

El Mallorca no permitió en ningún momento que el Girona sintiese cerca la posibilidad de empatar. El equipo de Arrasate goza de una mentalidad ganadora que le ha llevado ya a ocho triunfos y que, aunque esté en desventaja numérica, no va a variar.

Ahora, instalados de nuevo en un estado de felicidad, el conjunto mallorquinista quiere despedir el año de la mejor manera posible: con un triunfo frente al Getafe. Dar la bienvenida a 2025 con 30 puntos permitiría empezar a mirar a hacia arriba. Pero paso a paso.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • RCD Mallorca
  • Son Moix
  • Cyle Larin
Tracking Pixel Contents