Fútbol. Primera División.

El Real Mallorca cumple sus objetivos

El club cierra un gran año con el primer equipo logrando la permanencia y alcanzando la final de la Copa, con el ascenso del filial a Segunda RFEF y con el División de Honor bicampeón de Liga y del torneo del KO

Los futbolistas del Mallorca se abrazan a Javier Aguirre en el último partido de la temporada jugado en Getafe.

Los futbolistas del Mallorca se abrazan a Javier Aguirre en el último partido de la temporada jugado en Getafe. / RCDM

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

El ascenso del Mallorca B a Segunda RFEF cerró el capítulo deportivo de la entidad bermellona en cuanto a la temporada 2023/24 se refiere. Un curso en el que se han cumplido de manera sobrada todos los objetivos y que, en el caso del Juvenil División de Honor, se han rebasado de manera espectacular. Una campaña de enhorabuena para la entidad, que ha visto cómo el primer equipo ha logrado la permanencia y llegado a la final de la Copa del Rey como regalo, que se ha conseguido el obligado ascenso de los de Gustavo Siviero; y el doblete, siendo campeones de la Copa del Rey y de su grupo en Liga, del juvenil de Carlos Muñoz. 

La permanencia del primer equipo, que no corrió riesgo en ningún momento, pero que se alargó mucho más de lo deseado, desgastando la relación entre Aguirre y la dirección deportiva hasta el punto de separar ambos sus caminos, era primordial para la entidad. Los directivos del RCD Mallorca saben que sin el equipo en Primera División año tras año la viabilidad del proyecto se tambalearía. 

Con esta, ya son cuatro las temporadas seguidas que el conjunto bermellón permanecerá en la élite –la segunda mejor racha de su historia– y cuyo objetivo el curso que viene, ahora con el vasco Jagoba Arrasate a los mandos, será acabar por encima de los tres últimos sin perder de vista la posibilidad de ir creciendo para poder llegar a aspirar a algo más en un plazo corto de tiempo

Jugadores y cuerpo técnico del Mallorca B celebran el ascenso en Son Bibiloni junto a los aficionados

Jugadores y cuerpo técnico del Mallorca B celebran el ascenso en Son Bibiloni junto a los aficionados / RCDM

Un curso farragoso que se hizo mucho más llevadero con el gran papel de la plantilla en la Copa del Rey. Veintiún años después, el Mallorca volvió a colarse en una final tras un gran torneo en el que dejaron a equipos como Girona y Real Sociedad por el camino (con una tanda de penaltis que será recordada por mucho tiempo). En la final, con el mayor desplazamiento deportivo de la historia con cerca de veinte mil mallorquinistas en La Cartuja, los once metros con el Athletic Club dejaron la fiesta incompleta. 

El ascenso del filial era obligatoria y necesario. Otro año más ‘perdido’ en Tercera RFEF era una situación inviable si se quiere potenciar la cantera. Cinco categorías de diferencia con el primer equipo era un muro insalvable a la hora de contar con minutos en el primer equipo, algo de lo que sí gozaron algunos en Copa del Rey como Quintanilla, Pau Mascaró o Marcos Fernández. 

Con una leyenda mallorquinista al frente como Gustavo Siviero, la hoja de ruta marcaba subir por la vía rápida, es decir, siendo campeones del grupo balear. Pero el gran nivel del CD Ibiza llevó al Mallorca B a ir por la complicada vía del playoff. Manacor, Poblense en la parte regional y L’Entregu, del grupo asturiano, en la decisiva final por ascender que culminó este domingo de la mejor manera posible subiendo a Segunda RFEF, una categoría de la que ya no debe bajar. 

EL juvenil División de Honor se hizo con la Copa del Rey en la ‘Final Four’ celebrada en el Carlos Tartiere.

EL juvenil División de Honor se hizo con la Copa del Rey en la ‘Final Four’ celebrada en el Carlos Tartiere. / RCDM

Quien se lleva la palma a nivel de éxitos colectivos es el División de Honor Juvenil de Carlos Muñoz. Intratables en Liga y alzando el título por delante de otros grandes clubes como Barcelona y Espanyol, se trata de una gran generación de futbolistas que conquistaron la Copa del Rey en Oviedo y que llegaron hasta las semifinales de la Copa de Campeones, que enfrenta a los campeones de cada grupo. 

Un gran curso para el juvenil, que ahora con el ascenso a Segunda RFEF tienen una puerta abierta a continuar en el club y, por qué no, tener más cerca la posibilidad de que Arrasate, que no se olvidará de Son Bibiloni, cuente con ellos para el primer equipo o como poco para la pretemporada.

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