Primera División

1 de 11, la dura realidad del RCD Mallorca

El empate ante el Getafe alarga una jornada más los malos resultados de los bermellones en Liga con solo 9 puntos de 33 posibles

Como en otros partidos de esta temporada, los de Aguirre acusaron una grave falta de puntería

Muriqi intenta controlar una pelota ante la presión de Mitrovic.

Muriqi intenta controlar una pelota ante la presión de Mitrovic. / EFE

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

«Nos falta ser más contundentes en las áreas», «llevamos pocos puntos para los partidos que hemos hecho» o «estamos en un buen momento de juego, pero no estamos marcando goles». Frases que entrenador y jugadores repiten semana tras semana y jornada tras jornada en el Mallorca. Tras el aburrido empate ante el Getafe (0-0), más de lo mismo. Las sensaciones y el juego del equipo han mejorado respecto a los primeros partidos de la temporada, pero lo único cierto es que los bermellones solo llevan una victoria en once encuentros. Esa es la triste realidad. Tan solo el flojo papel de los tres conjuntos que ocupan posiciones de descenso está evitando que se enciendan del todo las alarmas. Por ahora, sacar empates –lleva 6, el que más junto al Getafe– les permite mantener una mínima ventaja, pero no siempre será así. 

Entender qué le ocurre al Mallorca y por qué es incapaz de conseguir sumar de tres más allá del día de Vigo –en el que la fortuna le sonrió– es harto complicado. El periodo de adaptación de los nuevos ya terminó, han jugado ante rivales de su Liga y de la ‘otra’ y los resultados siguen sin llegar. Frente al conjunto azulón, tocaba dar un golpe encima de la mesa, ganar y demostrar que las sombras de Kang y Galarreta, por muy alargadas que sean, ya deben desaparecer y en nada ayuda echarles de menos. 

Pero no fue así. El Getafe vino a por un empate y fue lo que se llevó. El Mallorca fue durante 15-20 minutos de la segunda parte a por la victoria y no la consiguió. Quedan 27 jornadas, pero en partidos ante equipos que compiten por los mismos objetivos no se pueden dejar escapar puntos. 

Aguirre, con su alineación y un doble pivote en el centro del campo, dio a entender que había que reforzar la defensa. Le funcionó, ya que los de Bordalás hicieron aburrirse a Rajkovic. Pero en ataque el equipo volvió a colapsar. Si ante la Real hubo una cascada de ocasiones fruto del juego o de transiciones, frente al Getafe nacieron de manera aislada y con nulo premio. Abdón de volea centrada, Jaume Costa con la zurda y desviado o Larin –que sigue sin hacer las paces con el gol– fueron lo más cerca que estuvieron los bermellones de marcar. 

Ningún jugador del Mallorca se fue contento a casa. La presión por ganar, que puede llegar a producir vértigo si no se consigue pronto, es una losa demasiado pesada y que aumenta a cada jornada que pasa.

Falta de puntería

La falta de puntería está lastrando al Mallorca. Hay ocasiones, pero por una razón u otra no acaban dentro de la portería. Muriqi se ha frenado en seco tras cuatro goles consecutivos, Abdón ha perdido la chispa y Larin no consigue materializar sus ocasiones, algunas de ellas muy claras. Y la línea del centro del campo, si bien ofrece trabajo y kilómetros a destajo, tampoco aporta ante el gol. 

Con la vuelta de Maffeo, la recuperación exprés de Raíllo y a falta de que Darder regrese, se espera que el Mallorca eleve el nivel. La Liga va a velocidad de crucero y en ocho jornadas acaba la primera vuelta. Con la Copa de por medio, el Betis ya aguarda en su fortín.

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