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Diario de Mallorca

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Primera División

Maffeo marca el ritmo del Real Mallorca

El lateral derecho, decisivo ante el Almería, es un futbolista clave para Aguirre por su despliegue físico y su capacidad ofensiva

Maffeo celebra con el puño en alto la victoria ante el Almería. RCDM

Es una pieza clave para Javier Aguirre. Su calidad está fuera de toda duda, pero si por algo destaca Pablo Maffeo es por su entrega hasta el final y por un despliegue físico que pocas veces se ha visto en la banda de Son Moix. El sábado, ante el Almería, cuajó otro gran partido de los muchos que lleva con la camiseta bermellona, coronándolo con el gol de la victoria y evitando el tanto del empate. 

Llegado el pasado verano como cedido procedente del Stuttgart, su fichaje despertó emoción entre el aficionado mallorquinista. Pese a su corta edad (25 años) vive la que es su cuarta temporada en Primera División. Desde un inicio, con Luis García, ya se hizo con un puesto fijo en el lateral, desterrando a Sastre al banquillo y forzando, de manera indirecta, que hiciera las maletas en invierno para no volver. 

Y es que Maffeo no tiene discusión en su puesto. Se trajo al charrúa Gio González al abandonar el porrerenc la plantilla, pero está viviendo su misma suerte, abocado a esperar una sanción o una lesión del catalán, que prácticamente lo ha jugado todo. La temporada pasada, tan solo fueron tres los partidos que se perdió: uno por sanción y otros dos por molestias físicas.

En un año que acabó bien pero que discurrió mal, Maffeo fue de lo mejor de la plantilla. Su esfuerzo, que contagiaba a la grada, sus subidas por la banda y su carácter guerrillero hicieron las delicias del socio bermellón. La permanencia encima trajo consigo la obligación de abonar por él 3,5 millones de euros en concepto de cláusula obligatoria de compra. Un precio que, visto su rendimiento, se puede considerar casi un regalo y una gran operación efectuada por Pablo Ortells. 

Pese a que tiene como cuenta pendiente ser más preciso al llegar a línea de fondo, en defensa emplea su velocidad e intensidad para ser un muro para los rivales. Cuando el equipo más sufre, una carrera suya alivia y recarga al resto de sus compañeros. Este año lo ha jugado todo, a pesar de acabar al borde del calambre cada encuentro. Ante el Madrid, se las tuvo tiesas con Vinicius y una galopada suya provocó la falta que a la postre significaría el gol de Muriqi. Y frente al Almería, marcó su segundo gol con la zamarra bermellona siendo el más pillo de la clase con un cabezazo. Y sacar el remate de Diego Sousa bajo palos entre la rodilla y la espinilla significó tres puntos para el Mallorca. 

Maffeo marca el ritmo de este Mallorca, un equipo aguerrido e intenso y que tiene en el catalán a una de sus mejores armas.  

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