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Diario de Mallorca

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CARTULINA MORADA

Gracias, pero adiós

Mientras haya mallorquinistas que sigan pidiendo la renovación de Salva Sevilla o Reina es que no hemos entendido de qué va esto del fútbol

Salva Sevilla y Manolo Reina se van del Mallorca por la puerta grande. LaLiga

Gracias Salva y Manolo. Gracias por estos cinco años de intensidad, esfuerzo y sacrificio. Por haber bajado al barro cuando pocos se atrevieron, por haber sudado la camiseta como pocos lo hicieron y por haber devuelto al Mallorca a la elite, dejándolo además ahí, donde se merece. Gracias, pero adiós. Adiós porque habéis cerrado un ciclo y ya habéis dado todo lo que podíais dar. Tenéis la suerte de marcharos por la puerta grande, por donde no muchos pueden irse, sin embargo un año más habría sido chirriante, inoportuno y totalmente innecesario. Los sentimentalismos en el fútbol no marcan goles, solo encapotan la visión, y mientras siga habiendo aficionados que pidan su renovación es que no hemos entendido nada de cómo funciona este negocio. Las viejas glorias son eso, viejas, pero glorias.

Carta de despedida: El almeriense se olvida, en los agradecimientos, de Alfonso Díaz y Ortells 

Se despidió Salva con una carta escrita desde el corazón. En ella prácticamente no se olvida de nadie: «En agosto de 2017 recibí una llamada que cambiaría mi vida para siempre. Recio y Molango al teléfono… No quiero olvidarme tampoco de Vicente Moreno, Dani Pendín, Dani Pastor, Fernando Maestro, Emilio, Luis García, Pedro Rostoll, Raúl, Félix, Javier Aguirre, Toni Amor, Pol Lorente o Luisvi». Lo difícil, dado el amplio número de menciones, es no leerte en la lista. Sin embargo, ni una palabra para el actual CEO de Negocio Alfonso Díaz o para el director de fútbol Pablo Ortells, dirigentes de la entidad durante los dos últimos años. Tampoco ni una mención para una propiedad americana que parece no haber calado especialmente en el corazón de los futbolistas. 

Jordi Roger confía en Jordi Roger: El Atlético Baleares no logra meterse en los play-off 

El esperpento vivido durante la última semana en el feudo balear te hace una idea de por qué el Atlético Baleares no es un club profesional. Les sitúo para los que andan un poco perdidos, porque la cosa no es fácil de explicar y menos todavía de entender. El mal bagaje de resultados del pasado curso llevó a Patrick Messow a prescindir de los servicios de su amigo Jordi Roger a falta de pocas jornadas para el final del campeonato. Para que este no salga del entramado blanquiazul crea un puesto a su imagen y semejanza, el de secretario técnico, y coloca a Xavi Calm, segundo de Jordi, como nuevo entrenador. Todo queda en casa, vamos. Calm cumple y sigue durante el presente curso, hasta que los resultados de la Copa ya son incapaces de ocultar las miserias de la Liga, momento en el que entra en juego Eloy Jiménez, que lejos de mejorar los dígitos de su predecesor en el banquillo, los empeora. Y así se llega a esta última semana del campeonato, en la que la dirección deportiva del club decide apostar por la dirección deportiva del club. Confía en ella ciegamente. A falta de una semana, decapitan a Eloy, según ha explicado el de Hellín con no muy buenas formas, y sitúan en su puesto a Jordi Roger, que lo que hace es cerrar un círculo, negro, en la historia de la entidad. Si ridículo es tratar de explicarlo, absurdo es tratar de buscarle un sentido. Resultado: el Atlético Baleares se queda sin jugar el play-off, contando con uno de los presupuestos más altos de la categoría.

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