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Diario de Mallorca

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MINUTO 91

Urge un cambio para sufrir menos

Los jugadores del Mallorca celebran la permanencia con la afición. Jesús Diges

El Mallorca es de Primera División y eso es lo único importante. Con más sufrimiento del deseado en un final de temporada de infarto en el que el equipo se ha metido él solito, de la mano del veterano Javier Aguirre se ha conseguido revertir una situación que parecía tener difícil solución. En el momento clave, y después de la dolorosa y humillante derrota ante el Granada -nuevo equipo de Segunda tras ser incapaz de superar al Espanyol-, el Mallorca se supo levantar con un valioso punto en Sevilla y las victorias ante el Rayo Vallecano y Osasuna.                                             

Al margen del desenlace, lo que está claro es que el Mallorca necesita una profunda remodelación. Urge confeccionar un equipo para no sufrir tanto. Por historia, por la remodelación del estadio y por muchas cosas más, el club merece una permanencia más tranquila, sin sobresaltos, para intentar dar ese ansiado salto de calidad que todos los aficionados desean. La remodelación era obligatoria independientemente de que el equipo estuviera en Primera o en Segunda. En la máxima categoría porque se ha visto que la plantilla ha ido muy justa, demasiado. No se puede sufrir tanto y jugar a tan poca cosa. Ya habrá tiempo de analizar la situación presente y futura pero en la mente de todos figuran nombres que, si todo transcurre con un mínimo de lógica, no pueden continuar. Estamos hablando de Kubo, cedido por el Real Madrid y que en el partido decisivo no jugó un solo minuto, un dato no menor; Sergio Rico, cedido por el PSG y que ha supuesto una decepción mayúscula; y de algunos otros. Aparte de los que no continúan como Reina o Salva Sevilla, dos hombres fundamentales en la historia de los cinco últimos años del club. Los dos veteranos, que ascendieron a Primera desde Segunda B, se despiden como titulares, la mejor forma de hacerlo y de reconocérsele sus méritos.

La continuidad de Javier Aguirre, sin duda uno de los artífices del ascenso, está garantizada salvo sorpresa mayúscula. Junto a Toni Amor ha sabido conducir el barco a buen puerto dando entrada a jugadores que apenas contaban para Luis García. Es el caso de Battaglia, propiedad del Sporting de Lisboa y otro que en teoría no seguirá. En los tres últimos partidos ha mostrado toda su valía y se ha hecho con el puesto que era propiedad de un Baba decepcionante prácticamente toda la temporada. O de Dani Rodríguez, que de titular indiscutible con Luis García, jugara bien o mal, ha tenido su ración de banquillo con el mexicano.

La hora de Pablo Ortells. Con tiempo para las merecidas celebraciones, es la hora del director deportivo, de hacer de una vez un equipo competitivo. De no cometer errores como los de Hoppe o Greif, inéditos los dos y eternamente lesionado el segundo. Toca acertar. Por la salud de todos.

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