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Diario de Mallorca

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PRIMERA DIVISIÓN

El antepenúltimo vuelo de Reina

El guardameta del Real Mallorca sale de su ostracismo frente al Sevilla para dar a su equipo un punto de oro y protagonizar el paradón de la jornada en el último minuto

Reina se abraza a Raíllo durante el partido disputado en el Sánchez Pizjuán. AFP7 vía Europa Press

Ni en sus mejores sueños diseñó Manolo Reina un guion tan perfecto. El guardameta del Real Mallorca regresó este miércoles a la titularidad en el Sánchez Pizjuán y gracias a sus intervenciones el conjunto bermellón sumó un punto de oro ante el Sevilla que puede ser vital al final del campeonato.

Dieciséis jornadas eran las que sumaba el malagueño en el ostracismo. 129 días desde que disputara su último partido bajo palos . Fue el 2 de enero y el Mallorca caía frente al Barça con un gol de De Jong. Pese a que en aquel partido el de Villanueva del Trabuco encajó un solo tanto, su nombre llevaba ya varias jornadas puesto en entredicho. Luis García decidió mover ficha en la portería y le dio la oportunidad a un joven Leo Román.

Antes, Reina, que finaliza contrato el próximo 30 de junio, ya había probado los sinsabores de la suplencia. Tras encajar seis tantos en el Bernabéu en la jornada 6, el por aquel entonces técnico del Mallorca, Luis García, le señaló directamente dejándole en el banquillo frente a Osasuna. Fue el debut de Dominik Greif en LaLiga, un paso efímero, el del portero eslovaco, y del que tampoco guardará muy buen recuerdo (2-3).

Pero fue la llegada de Sergio Rico en el mercado invernal la que defenestró a Reina a un segundo plano. Un partido tardó Luis García en quitarle la titularidad a Leo Román y concedérsela al meta cedido por el PSG. A priori era uno de los refuerzos que demandaba el momento. Sin confianza en Manolo, con Greif lesionado y otorgándole demasiada presión al ibicenco, Ortells encontró en la figura de Rico el futbolista que buscaba. Durante dieciséis largas jornadas (las dos de Leo Román como titular y las 14 de Rico) estuvo Reina esperando su momento. Trabajando a la sombra, dicen -sus entrenadores- que siempre con una muy buena actitud. Alentando a los compañeros, ayudando a los recién incorporados y asumiendo el rol de secundario en un momento crucial para el equipo.

Sin embargo, la llegada de Rico no despejó para nada las dudas en la portería. Al contrario, aumentaron. El sevillano, titular indiscutible desde su llegada – tanto con Luis García como con Javier Aguirre-, no dio el nivel. Su media de goles encajados habla por sí sola: en catorce partidos encajó veintinueve goles, más de dos tantos por encuentro.

Tras la debacle frente al Granada del pasado sábado, en rueda de prensa, el preparador bermellón ya dejó entrever sus intenciones: «En caliente no es bueno tomar decisiones, y menos hacerlas públicas. De todas formas, esperamos hacer algo porque no se puede repetir la imagen que se dio».

Antes del inicio del partido en el Sánchez Pizjuán la titularidad de Manolo Reina era un secreto a voces. El malagueño formó bajo palos con semblante serio, conocedor de todo lo que se jugaba su equipo en el partido, pero desde el minuto uno demostró una fiabilidad y templanza que hacía mucho que no se sentía en la portería del Mallorca.

El futbolista de 36 años gozó de una primera parte mansa, en parte ayudado por un Salva Sevilla que sacó un balón con el pie en la misma línea de gol. Pero en la segunda el conjunto hispalense puso a prueba los reflejos del malagueño y este respondió como en sus mejores noches. En el 57 atrapó un disparo bajo, nada fácil, de Diego Carlos en el lanzamiento de una falta. En el 89 Martial se metió hasta la cocina y aguantó el malagueño perfectamente en el mano a mano con el francés.

Pero sin duda, su gran intervención llegó en el último minuto del partido. Reina voló en el 97 para poner una mano milagrosa pegada al larguero y desbaratar el remate de En-Nesyri, cuando todo el Sánchez Pizjuán ya celebraba el tanto. Reina ha regresado mostrando su mejor versión. Ahora lo que espera el mallorquinismo es que ese regreso no se haya producido demasiado tarde. Al menos tendrá la despedida que se merece, ante su gente y en Son Moix.

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