Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Primera División

La cara y la cruz del Real Mallorca-Granada

Maffeo, a la carrera, junto a Collado. GUILLEM BOSCH

La cara: Pablo Maffeo

Al menos tiró de orgullo ante la humillación

El partido del Mallorca ante el Granada es de los que deja una herida que no curará con facilidad. Absolutamente todos los futbolistas que han gozado de minutos –salvando el papelón que tuvo que sufrir Llabrés al saltar al campo– protagonizaron un partido ridículo, muy lejos del mínimo exigible a un profesional. Y de entre toda la vergüenza vivida en Son Moix Pablo Maffeo, al borde de las lágrimas tras el partido, es de lo poco que se ha salvado. No por fútbol, igual que desacertado que el resto, pero sí por actitud. Ha sido el único que ha tirado de orgullo cuando ya nadie creía. Y la afición se lo ha agradecido. Otros con más peso han preferido esconderse. 

La cruz: Martin Valjent

Fallo tras fallo y ya lleva así toda la temporada 

En una goleada se suele mirar a la portería, al sistema o a la falta de actitud. Pero hay futbolistas que hace mucho que abandonaron su máximo nivel y que son los causantes de cómo está el Mallorca ahora mismo. Y uno de ellos es Martin Valjent. El central eslovaco, ídolo para la afición, lleva una temporada terrible y ante el Granada ha dado un recital de errores en la marca y en la colocación. Prácticamente aparece en la foto de todos los goles del conjunto de Karanka. Ni se ha impuesto por alto ni por bajo, ha estado lento y Luis Suárez y luego Jorge Molina han gozado de una autopista por su lado. No descansa porque no hay nadie más para jugar.

Compartir el artículo

stats