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Opinión

Sin gol no hay premio, por Antoni Ruiz

Sergio Rico, durante el partido ante el Valencia.

Las matemáticas tienen un valor diferente en el fútbol y el partido ante el Valencia lo volvió a demostrar. Si uno repasa las estadísticas del encuentro lo comprueba. El Mallorca tuvo una posesión del balón del 67% por un 33% del Valencia. Efectuó 23 remates a la portería rival por solo 8 de los ches. Lanzó 14 córners por solo 1 de los levantinos. Con estos guarismos, lo que no resulta lógico es que quien se llevara los tres puntos fuera el equipo visitante, que apenas tuvo una ocasión a sumar al gol imparable de Gabriel Paulista. El Mallorca no mereció perder ante un Valencia que vino a Son Moix a no perder, con tres centrales, llegó a alinear a cuatro, y con un juego más vulgar que las letras de Valtonyc (hay que ver el parecido físico que tiene Bordalás con el rapero mallorquín).

No sabemos que hubiera pasado de haber entrado el primer remate de Muriqui tras el gol en frío de los valencianos, pero lo que sí pudimos ver fue un partido en el que los de Luis García Plaza ejercieron el mando, con un Kubo desatado al que solo se podía parar con faltas merecedoras de tarjeta, aunque se dio la paradoja de que quien primero la recibió fue él por protestarle a un Figueroa Vázquez al que se le fue el partido en el ámbito disciplinario. En el fútbol, el único número que vale es el de goles y el Mallorca se quedó ayer a cero y por tanto sin premio y sin puntos.

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