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Diario de Mallorca

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El Real Mallorca se desmorona

Los bermellones tocan fondo tras caer ante el colista Levante, sumidos en una crisis de juego y resultados sin precedentes esta temporada y con una plantilla desmembrada por las lesiones - La falta de sustitutos de nivel centra la mirada en Pablo Ortells

Take Kubo en el partido ante el Levante. AFP7 vía Europa Press

La caída libre del Mallorca esta temporada continúa y no se ven motivos ni brotes verdes para pensar que se va a detener más temprano que tarde. La dolorosa derrota ante el colista Levante (2-0), salpicada por errores arbitrales de bulto que no ocultan la magnitud del problema, es solo la punta de un iceberg de un grupo que ha perdido todas las señas de identidad que le llevaron a ascender a Primera y a competir en el primer tramo del presente curso.  

El conjunto granota parecía el más propicio para cortar la racha de dos derrotas seguidas y volver a saborear un triunfo más de tres meses después. Los de Lisci acumulaban 302 días sin ganar un partido. Y la primera parte estuvo dentro de lo que cabía esperar. Un encuentro igualado, con el Mallorca bien colocado y con alternativas en el juego. Llabrés, que debutaba como titular, fue el que más inquietó la meta de Aitor Fernández entre silbidos y murmullos de una grada con la paciencia agotada. 

Parecía cuestión de tiempo (y de acierto) que el Mallorca se adelantase en el marcador. Pero tras el descanso, y tras un fallo colectivo, el gol de Soldado destruyó los cimientos de un equipo que apenas se sostiene y que empezó a mostrar todas las costuras. Todo el orden en el terreno de juego se perdió. Los tres mediapuntas, esa línea inamovible suceda lo que suceda, se perdieron en tierra de nadie. La defensa no acababa de acompañar arriba y el centro del campo quedaba desguarnecido, con demasiados frentes que tapar. La presión adelantada de inicio de curso ha quedado sepultada y el dibujo se borra cada partido más. 

Si a ese despropósito se le añade que se lesiona el lateral derecho y su sustituto, en el banquillo, está negociando su salida a otro club, haciendo que deba entrar un compañero que tenga que jugar fuera de posición, pues más difícil todavía. Además, la actuación del colegiado Figueroa Vázquez dejó mucho que desear, al no mandar repetir el penalti fallado por Oliván por adelantarse antes de tiempo el meta local o anular el gol de Fer Niño por mano, no se sabe si voluntaria o no, de Salva Sevilla en la acción anterior. 

Con esta derrota, ya son tres seguidas en Liga, la peor racha del curso y de Luis García desde que se hizo cargo del Mallorca, que unidas al demoledor dato de solo 2 victorias en 17 partidos –números de descenso, se mire por donde se mire– hacen que todas las alertas se activen en el club, vista la similitud con la decadencia sufrida hace dos temporadas y que acabó con los huesos del equipo otra vez en Segunda. 

Más allá de los resultados, el equipo tanto ofensiva como defensivamente encabeza el vagón de cola de la clasificación. Es el cuarto equipo menos goleador de la categoría ( 17 goles en 20 partidos) y el cuarto más goleado con 28 tantos. En el último mes, ha marcado tres goles –dos en la victoria en el Wanda y uno inocuo en la goleada encajada en Granada– y ha encajado ocho en cinco partidos disputados. 

El banquillo no da la talla

Es cierto que el número de ausencias en el Ciutat de Valencia, en muchos casos de titulares como Ángel, Baba, Dani Rodríguez o Raíllo, condicionaron el once y sus posibles variantes durante el desarrollo del partido. Pero no lo es menos que la plantilla de veinticinco se cerró el 31 de agosto con un grupo muy amplio y supuestamente preparado para hacer frente a este tipo de adversidades. Si los suplentes no dan el nivel es algo que ya se debía presuponer al inicio de la temporada, pero que cobra importancia ahora que el equipo sigue cuesta abajo y sin frenos. 

Mientras el equipo continúa dilapidando un colchón de puntos que le ha tenido tranquilo en la tabla, todas las miradas se centran ahora en el director deportivo Pablo Ortells. Dos jugadores ya han abandonado la plantilla y Sastre será el siguiente. Tres bajas que, por ahora, no tienen sustituto

El técnico bermellón Luis García Plaza ya se ha encargado de dejar claro que necesita que por cada salida haya una entrada. «Quiero tener la plantilla completa», ha remarcado en varias ocasiones. Y de paso, dejar claro que quiere refuerzos arriba, aunque sea mediante una controvertida fórmula en la que critica que sus delanteros no tienen gol. «Intento encontrar un delantero que marque goles. Ninguno está rindiendo como queremos», dijo el sábado. 

Faltan todavía trece días para el siguiente compromiso liguero, ante el Villarreal en La Cerámica. Dos semanas en la que deben recuperarse jugadores, fichar nuevos componentes y dejar salir a los descartes. Para Luis García, este mini parón en la competición doméstica, interrumpido este sábado en el duelo copero ante el Espanyol de Vicente Moreno en Son Moix, llega en buen momento para reanimar a un equipo derruido que necesita recuperar lo que le llevó a Primera. De no ser así, se puede intuir el final del camino. 

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