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Diario de Mallorca

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Minuto 91

El Mallorca empezó a perder desde el banquillo

Luis García envía a su equipo un mensaje de complejo de inferioridad al juntar a Baba y Battaglia ante un Barça de broma

Luis García y Xavi se saludan al inicio del partido.

El peor Barcelona en décadas, al menos por los nombres de sus protagonistas, plagado de suplentes por sus numerosas bajas, se llevó los tres puntos de Son Moix gracias, fundamentalmente, al planteamiento timorato de Luis García. En el día que parecía el indicado para dar un paso adelante y ser valiente, el entrenador del Mallorca sorprendió con un once falto de un mínimo de creatividad, con dos hombres de contención en el doble pivote como Battaglia y Baba. Era la mejor demostración del complejo de inferioridad del técnico, que trasladó a sus jugadores de forma letal para sus intereses. El Mallorca empezó a perder desde el banquillo y por el enésimo error de Reina, fatal en su salida a medias que encumbró al defenestrado Luuk De Jong. Los cambios de Luis García no hicieron más que corroborar que ayer no fue su mejor día. El equipo se ha caído. Urge ganar ya, pero será necesaria una mayor clarividencia. 

 

El error de Xavi Hernández. Lúcido en el terreno de juego en su etapa de jugador, el actual entrenador del Barcelona se equivoca en sus declaraciones más de lo que gustaría al aficionado azulgrana. La última, su queja de que el partido de ayer en Son Moix no se suspendiera por las muchas bajas con que llegaba el Barça a Mallorca. Es verdad, pero la norma es igual para todos, y esta dice que si se cuenta con un mínimo de cinco jugadores con ficha de la primera plantilla, el equipo debe comparecer y el partido disputarse. También podría haberse quejado el Rayo Vallecano, o el Real Madrid, y no lo han hecho. Xavi está aprendiendo en los banquillos y seguro que se percatará de su error.

El Mallorca ha perdido una oportunidad única para presentar a lo grande su proyecto de remodelación de Son Moix

El incuestionable compromiso de Sarver, por si a alguien le quedaba alguna duda, ha quedado demostrado de nuevo con el anuncio de la remodelación del estadio de Son Moix. Es verdad que los veinte millones de euros no proceden del bolsillo del dueño del Mallorca, sino del fondo de inversión internacional CVC tras el acuerdo al que llegó con la Liga para la cesión de un diez por ciento de sus derechos durante 25 años. La importancia del anuncio es la rapidez con que se ha movido el club para convertir un recinto que ha envejecido a toda velocidad en un complejo deportivo del siglo XXI. Se le podrá criticar a Sarver carencias en su modo de gestionar el club -más en la forma que en el fondo-, pero lo que no se le puede reprochar es que cumple con todo lo que había prometido a su llegada en enero de 2016 (mañana se cumplen seis años ya). Comparar cómo estaba el Mallorca a su llegada y cómo está ahora sonrojaría a más de uno. De vuelta en Primera y con la entidad saneada tras solventar la deuda con Hacienda, la guinda a su gestión la pondría la remodelación del estadio, que implica la supresión de las pistas de atletismo, una lucha perdida por todos los que han precedido al magnate norteamericano. Veinte millones de inversión en un estadio que es del ayuntamiento debe conllevar algún tipo de compensación por parte de Cort. Gana el Mallorca, pero también la ciudad. Lamentablemente, todo tiene un pero. Y es que el Mallorca ha perdido una inmejorable ocasión de presentar a lo grande el ansiado proyecto de la remodelación del estadio, como se merecía la trascendencia del anuncio. Una lástima.

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