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Tribuna

Queremos partidos de noventa minutos

El VAR evita otra tragedia del Mallorca en el descuento (1-1)

No sé si el Mallorca tiene como club la potestad de pedir cambios en el reglamento, pero si pudiera hacerlo sin duda reclamaría que los partidos duraran 90 minutos exactos. Ni 92, ni 95, ni 97. Ayer la maldición de los últimos minutos estuvo a punto de dejar sin premio alguno a los de García Plaza ante uno de los equipos con más potencial de esta Liga.

El Mallorca jugó a un nivel estratosférico hasta el minuto 73, en que encajó el gol del empate. Una primera mitad de ensueño con un sacrificio colectivo en defensa, en la que se implicaron la zaga, el centro del campo y la delantera, y creando sensación de peligro a través de Amath y Ángel Rodríguez.

El Mallorca desesperó de tal forma a Lopetegui, con otra salida en tromba en la segunda parte, que hizo que el técnico de los andaluces tuviera que cambiar el equipo apenas ocho minutos después del descanso. Lo malo de todo ello fue que quedó demostrado que el banquillo del Sevilla era ayer muy superior en prestaciones al once inicial.

Los cambios del Mallorca no mejoraron para nada al equipo, pero era necesario refrescar el once para aguantar las embestidas del rival, que estuvo a punto de llevarse los tres puntos con un gol en el descuento, como ya ha ocurrido demasiadas veces. No hubiera sido justo, aunque eso de la justicia cuenta muy poco en el fútbol y lo que sí lo hace es meter la pelota entre los tres palos. Esta vez Iglesias Villanueva sí se portó y desde el VAR nos devolvió el punto que se habían ganado a pulso los rojillos.

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