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Opinión

Ancelotti se lo tomó más en serio que García | Por Matías Vallés

La rehabilitación más triste de Marco Asensio. | EFE

Gayá empezó su carrera en Primera con patinazo y gol, el mausoleo del Bernabéu tolera mal los despistes. El desplome es un símbolo del partido, perder en Madrid no es lo mismo que ir a perder a Madrid. El error mayúsculo del debutante permitió apreciar la relación entre el impasible Benzema y el bullicioso Kubo, que ni siquiera acertó con la portería en el minuto cuatro. (A propósito, Baba por el japonés significa que el entrenador resbaló más incluso que Gayà).

No debemos concederle al partido una épica que no le corresponde. Visitar hoy al Madrid equivale a viajar diez años atrás a Huelva, y que no se enfaden los onubenses. Con la paradoja de que Carlo Ancelotti valoró a su propio equipo como si fuera una escuadra vulgar, en tanto que Luis García actuó como si se enfrentara a los madridistas de las Champions encadenadas.

Ancelotti se tomó el partido más en serio que García. Sin más que revisar las alineaciones, el resultado era notorio antes de empezar el partido y de escribir esta crónica. ¿Cuántos goles de ventaja concedió el Mallorca al Madrid, al entregar el partido con una alineación de circunstancias? Tres. Por tanto, la distancia en el marcador debe ser corregida en ese margen para averiguar el vencedor con el hándicap de partida.

La elucubración de que regalando el choque en el Bernabéu se fortalecen las perspectivas ante el Osasuna parte de una especulación sin fundamento. El ridículo colectivo protagonizado por el Mallorca en casi todos sus episodios defensivos dinamita la moral futura. Afecta al colectivo, no solo a los implicados sobre el campo, parece mentira que los supuestos líderes de grupos sean tan ignorantes en este apartado. Por no hablar de que el Mallorca sigue en una posición confortable, pero su valoración inmediata es de un punto sobre los nueve últimos. El colista de la última fase de la competición.

Ancelotti mostró un respeto hacia el Mallorca, a diferencia del Guardiola que escondía a Messi ante los bermellones, que los rectores mallorquinistas no exhibieron hacia sus propias posibilidades. Es preferible que en la próxima ocasión envíen su actuación por burofax. Se puede prescindir de buena parte de los minutos disputados ayer por el Mallorca, salvo la extraordinaria exhibición individual de Kang en el gol. Recuerden, ante un Madrid a medias.

La humillación de anoche ahoga la charlatanería de Mi Liga y Tu Liga, olvidando los problemas del Barça para empatar con el humilde Granada en el Camp Nou. Quienes escinden la competición en dos, pretenden que hay equipos con los que se tiene que perder y equipos con los que se puede perder. Así nunca se pierde del todo. Esta táctica miserabilista de Luis García ya la puso en funcionamiento dos años atrás su queridísimo Vicente Moreno, con el resultado de un estrepitoso descenso del Mallorca.

El único mallorquín triunfador en el Bernabéu se llama Marco Asensio. Es un jugador extraordinario, y le habilitó otro gran rehabilitado, Benzema. Respetaron el deporte y la competición, a diferencia de sus rivales.

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Asensio, Benzema e Isco se ensañan con el Real Mallorca Efe, EP, Reuters

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