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Brian Oliván, un central de emergencia «cojonudo»

Luis García define de manera coloquial la actuación del lateral catalán ante el Villarreal

Oliván saluda a la afición al concluir el partido ante el Villarreal. | MANU MIELNIEZUK

Ni Maffeo, ni Baba, ni Battaglia ni Gayà. Ninguna de las quinielas previas al partido ante el Villarreal situaba a Oliván como central y así quiso sorprender Luis García a Unai Emery. El lateral catalán, reconvertido en guardián de la zaga junto a Valjent, cuajó una actuación prácticamente perfecta y, además de demostrar que puede rendir bien en otro puesto, dejó claro que quiere que este sea su año en Primera.

«Brian ha estado cojonudo. Ni yo mismo las tenía todas conmigo de ponerle. Ha hecho un partido... Hay gente que tiene muchas cualidades en el mundo del fútbol. La concentración, la intensidad, el estar enchufado en el partido, el saber tus limitaciones y virtudes hacen más que otros que creen que son más. Su partidazo ha sido la ostia». Más claro no pudo ser Luis García al referirse al partido de Oliván ante el Villarreal.

Su sentido abrazo, cuando apenas quedaba nadie sobre el verde al acabar el partido, fue una imagen más de agradecimiento y orgullo que de enhorabuena. Como el de un padre hacia un hijo. No es nada fácil para un lateral tener que reconvertirse en central. Las funciones, más allá de defender, son diametralmente opuestas entre una posición y otra. Y seguramente su partido de ayer le granjee ocupar la misma este miércoles en el Santiago Bernabéu.

Tenía dos miuras delante, Danjuma y Bia. Dos jugadores físicamente muy poderosos. Y ni así se le vieron las costuras. Oliván, sin complicarse, optó siempre por la salida fácil y, en caso de no poder, balón en largo. Lo contrario habría sido una temeridad.

Por alto fue un seguro y por bajo apenas dejó pasar la pelota. De hecho, tuvo que jugársela en la segunda mitad con una internada de Alcácer en el área. Lo derribó, pero de manera legal y salvó al equipo de una ocasión muy clara para el conjunto ‘groguet’.

En cuanto Raíllo, Russo o Sedlar estén a tono de nuevo recuperarán su sitio y Oliván volverá a su hábitat natural. Pero que, en medio de una desgraciada ola de lesiones, un nuevo futbolista surja para dar el callo y con nota, es algo que Luis García valorará. Y el Mallorca ahora necesita buenos sustitutos en una época difícil.

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