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Fútbol

El Mallorca suma un gran punto ante el campeón de la Liga Europa

El equipo de Luis García frena la mayor calidad del Villarreal con una gran defensa y una actitud encomiable

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El Mallorca suma un gran punto ante el campeón de la Liga Europa

 El abrazo de Luis García a Oliván al final de los noventa minutos resume perfectamente lo que fue el partido, un ejercicio encomiable del Mallorca para sumar un punto, un gran punto, ante todo un campeón de Europa. Puntuar en Primera hay que otorgarle el valor que merece porque cuesta Dios y ayuda sacar los partidos adelante. Oliván, que ejerció de improvisado, o no tanto, central ante la plaga de lesionados en el centro de la defensa, fue el símbolo de un equipo en el que van todos a una, sin excepción, en busca de un único objetivo, la permanencia en la máxima categoría. El catalán fue un jabato. No excesivamente alto, junto a Valjent fue un gigante ante Danjuma y Dia primero, y Moreno y Alcácer después. 

La tan manida frase de que si no puedes ganar, al menos no pierdas, la puso en práctica el Mallorca a la hora del almuerzo, ante un Villarreal de una calidad excelsa pero que se topó con un rival que, a falta de otras virtudes, se deja la vida en el intento. El equipo de Luis García nunca se arrugó ante la calidad del conjunto castellonense. Y esta es la gran virtud de este Mallorca, que compite siempre, sea quien sea el rival.

Prácticamente toda la primera parte fue un monólogo del Villarreal, un señor equipo, que por algo es el vigente campeón de la Liga Europa. Poca broma. En el primer cuarto de hora el balón merodeó el área de Reina, con sus compañeros persiguiendo sombras, sin alcanzar ni una. Esta es la diferencia entre un recién ascendido y otro con toda la experiencia del mundo en la máxima categoría, que se presentó en Palma sin Gerard Moreno, que se cayó en el último momento del once por molestias.

Al Mallorca le costó entrar en el partido. Lo afrontó como acomplejado por la entidad del rival, que jugaba confiando en que su oportunidad llegaría. Y si no llegó en la primera parte fue a partes iguales por su desacierto, por su falta de fortuna o, como en el minuto 29, por la gran intervención de Reina, un guardameta que se resiste a dejar de tener protagonismo, y del bueno. No era fácil hacerse con aquel balón que, de espuela, había rematado Dia, una constante amenaza para la defensa local.

No excesivamente alto, Oliván fue un gigante ante Danjuma y Dia primero, y Moreno y Alcácer después

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En el ecuador del primer periodo el equipo de Luis García se sacudió algo el dominio. Seguía sin tener el balón, con un Salva Sevilla que nunca se encontró en el partido, pero al menos al equipo se le veía más en las contras, que parecía la única forma en que podía inquietar a Rulli. Dani a la media hora y en el tiempo añadido antes del descanso tuvo en sus botas el gol pero en sendos remates el balón se fue por encima del travesaño. Especialmente atractiva fue la última jugada, con un balón que robó un incombustible Amath en el centro del campo, abre juego a Kubo en posición de extremo derecho y la pasa a un Dani que tira alto. Fue la mejor, por no decir la única jugada del Mallorca en toda la primera parte. Muy poca cosa.

Entre medias, el infortunio en los locales y la actuación de Del Cerro Grande copó el interés. Maffeo se tuvo que retirar por problemas musculares en el minuto 37, dejando su puesto a Sastre. A los tres minutos de entrar vio tarjeta amarilla. La desgracia del equipo en la defensa, con Raíllo, Sedlar, Russo y ahora Maffeo lesionados, es digna de estudio. En cuanto al árbitro, se complicó la vida él solito, interrumpiendo más de la cuenta, uno de los peores defectos que se pueden achacar a los colegiados. 

Emery cambió a medio equipo pocos minutos después de iniciarse el segundo periodo. Buscaba un cambio de partitura, algo diferente. Y lo hizo con la entrada de Parejo, Pino, Alcácer y Alberto Moreno. Los dos equipos pusieron una marcha más, convencidos ambos de que el que aflojara lo iba a pagar con la derrota. Parecía que no, pero el partido se había igualado. Luis García puso a Salva Sevilla junto a un inconmensurable Baba y a los extremos más centrados para hacer más incómodo el partido a su rival. Lago entró por un agotado Amath y Hoppe por un desacertado Fer Niño en la última media hora.

Es el Mallorca un equipo en el que van todos a una, sin excepción en busca de un único objetivo, la permanencia

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Con el paso de los minutos daba la impresión de que el Mallorca daba por bueno el punto, que efectivamente lo era por la entidad del rival. Faltó claridad arriba, sin un solo disparo entre los tres palos de un Rulli que fue un espectador más. Bueno, uno, de Hoppe a los 82 minutos. El balón acabó al fondo de la portería, pero estaba en fuera de juego cuando recibió un buen centro de Sastre.

Tras el partido del Bernabéu el próximo miércoles, a priori un feudo inexpugnable y donde el técnico pondrá en práctica las consabidas rotaciones, el Mallorca afronta dos encuentros en casa ante Osasuna y Levante, dos rivales de su liga. Estos dos sí que hay que ganarlos.

Estupiñán, despedido entre algunos pitos y muchos aplausos

La afición del Mallorca despidió a su exjugador Pervis Estupiñán entre algunos pitos y muchos aplausos cuando fue sustituido en el minuto 72 por Peña. El futbolista abandonó el terreno de juego por el lado contrario a los banquillos y tuvo que pasar por delante de la Grada Lluís Sitjar y la tribuna cubierta, donde se le reconoció su buen hacer en el Mallorca.


Las valoraciones

  • El árbitro: Se complicó la vida él solo

Mala actuación de Del Cerro Grande, que se complicó la vida él solo. Mal colocado, dio el balón al Villarreal después de interrumpir su trayectoria cuando el balón estaba en posesión del Mallorca. Acertó en el gol anulado a Hoppe en el minuto 82 por claro fuera de juego. No dejó satisfechos ni a unos ni a otros.

  • Lo mejor: La actitud del equipo 

Jugarán mejor o peor, ganarán, empatarán o perderán, pero la actitud de los jugadores es innegociable para Luis García, que al igual que la pasada temporada, dota a sus jugadores de un gen competitivo que le hará ganar muchos puntos. 

  • Lo peor: La plaga de lesiones

Por si no fuera suficiente con las lesiones de Raíllo, Russo y Sedlar, por hablar solo de la línea defensiva, este domingo se unió Pablo Maffeo, que tuvo que abandonar el terreno de juego a los 36 minutos por problemas musculares. 

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