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Diario de Mallorca

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Alavés - Real Mallorca: El primer partido de su Liga

El Mallorca visita mañana al Alavés, rival directo por la permanencia, con la misión de romper la maldición que le acompañó hace dos cursos en Primera: ser el peor visitante de la categoría

Salva Sevilla, Maffeo y Baba, sonrientes durante el entrenamiento de ayer del Mallorca. RCDM

Tras un debut ante el Betis que dejó aspectos a seguir y otros a corregir, el Mallorca se embarca mañana en una nueva parada de su travesía por Primera y lo hace con dos misiones: arañar puntos ante un rival directo por la permanencia y quitarse de encima el estigma de ‘equipo aspirina’ que le acompañó en su última aventura en Primera. Tan solo fueron seis los puntos que sumaron lejos de la isla –una victoria y tres empates–, una puntuación muy baja para un equipo que peleaba por salvarse.

El Alavés es el primero de los rivales en Liga del Mallorca que compite, a priori, en su misma liguilla particular, aquella que tiene como premio la permanencia. Al igual que los de Luis García Plaza, su plantilla todavía no está cerrada –de hecho, mantienen prácticamente al mismo bloque que el curso anterior– y cuentan con un vacío en ataque tras la marcha de Lucas Pérez.

El partido en Mendizorroza (17h/Movistar) es una gran oportunidad para los bermellones de dar un golpe sobre la mes a y mandar un mensaje al resto de la Liga, dejando claro que han llegado para quedarse.

Además del factor emocional que significaría puntuar a domicilio, tras el partido ante los de Calleja llegará el Espanyol de Moreno a Son Moix, que por plantilla puede pelear por mucho que la salvación, aunque el ser equipo recién ascendido siempre implica la condición de que deberá pelear por no volver a bajar. Son dos partidos en los que el Mallorca podría coger aire y confianza antes del primer parón de selecciones, además de ser puntos de vital importancia a final de temporada.

A su vuelta, Athletic, Villarreal y Real Madrid serán los siguientes en tocar a la puerta de manera consecutiva, por lo que sumar en los dos próximos duelos es de capital importancia para que los nervios no lleguen antes de hora ante una posible mala racha de resultados.

La apática historia a domicilio cambió de rumbo el curso pasado, gracias en parte al nuevo enfoque deportivo propuesto por el cuerpo técnico y a la ausencia de público en las gradas, pero ahora toca demostrarlo con los grandes. La salvación del Mallorca, único objetivo que pasea por las oficinas bermellonas, pasa por hacerse fuerte en casa y volver a conquistar feudos ajenos.

La temporada pasada, especialmente en la primera vuelta, el Mallorca fue un ciclón lejos de casa, llegando a batir récords como ser el primer equipo en encadenar sus seis primeras salidas sin encajar un solo gol. Una versión arrolladora que poco a nada tuvo que ver con la de la temporada 2019/20. De hecho, su primera punto no llegó hasta la jornada 17, cuando empató en Balaídos ante el Celta (2-2).

De hecho, todas sus visitas a equipos que competían por las mismas plazas se saldaron con derrota, como sucedió ante el Valladolid, Leganés, Alavés, Espanyol o Granada. La única excepción, aquella que pareció frenar la llegada de la pandemia del coronavirus, fue cuando encadenó un empate ante el Betis (3-3) y una victoria en Ipurua ante el Eibar (1-2).

Pero si algo ha caracterizado a este equipo de Luis García Plaza es a saber adaptarse cuando toca y triturar los malos presagios. En el seno del vestuario, aquellos que padecieron las penurias de no sumar a domicilio, son conscientes de la importancia de empezar la ruta a domicilio con el mejor sabor de boca posible, y ello pasa por no regresar con la maleta vacía de Vitoria.

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