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Opinión

El dinero por encima de todo | Por Ricard Cabot

Luka Romero, durante un entrenamiento en Son Bibiloni.

Se veía venir. Luka Romero, conocido como la perla de Son Bibiloni, parece seguro que se va al fútbol italiano -hasta que la Lazio no haga oficial el fichaje no se puede garantizar al cien por cien porque cosas más raras se han visto-, prevaleciendo una vez más el dinero a cualquier otra cosa. Una lástima. Desde el momento en que cumplió 16 años, el sudamericano se alejó del Mallorca porque, como muy bien dijo en su día Luis García, «ya no es nuestro. Puede negociar con quien quiera». Solo el tiempo dirá si el niño futbolista ha acertado en su decisión. Ojalá que le vaya bien, pero el fútbol está repleto de ejemplos de jugadores que han dejado su club de siempre para emprender nuevas aventuras seducidos por el dinero y que han comprobado que no todo es tan bonito como lo pintaban. El último de ellos, el de Tòfol Montiel, por quien la Fiorentina pagó al Mallorca la cláusula de dos millones de euros. Con solo 21 años, el mallorquín ya conoce de primera mano que ni en el fútbol todo es de color de rosa.

Luka Romero y su entorno más próximo parece que se decantan por probar nuevas experiencias y rechazar la protección que le prometió el técnico del club que le dio cobijo siendo un niño y que se lo ha dado todo. Todo menos el dinero, al parecer, insuficiente para quien aún es un proyecto de futbolista.

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