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El Mallorca se bunqueriza contra la covid

El conjunto bermellón extrema las precauciones durante la recta final del campeonato y seguirá viajando en chárter y realizando PCR a sus jugadores

Manolo Reina y Marc Cardona llegan juntos al estadio de Son Moix en la previa de un encuentro.

Manolo Reina y Marc Cardona llegan juntos al estadio de Son Moix en la previa de un encuentro. RCDM

Toda precaución es poca cuando hay tanto en juego. Desde que LaLiga diera a conocer que los partidos en Primera y Segunda División ya no se pueden aplazar en caso de que un equipo registre un brote de coronavirus, el Mallorca ha extremado, si cabe, todavía más las precauciones.

El conjunto bermellón seguirá realizando sus viajes en vuelos chárter y cada semana, en la previa del partido, los futbolistas seguirán pasando una PCR. Son medidas que la patronal presidida por Javier Tebas ya no considera necesarias y en las que ya no ayudará económicamente a los clubes, pero por las que el Mallorca apuesta firmemente para intentar mantener inmunizado a su vestuario.

Desde la planta noble de Son Moix son muy conscientes de todo lo que se juega el equipo en este tramo final del campeonato. Cerca de 50 millones de euros en ingresos marcan la diferencia entre el ascenso a Primera División y la permanencia. Desde el club han solicitado a los jugadores que extremen todas las precauciones cuando abandonan las instalaciones y el protocolo, cuando los futbolistas se encuentran concentrados, es todavía más severo que en el inicio del campeonato.

Los futbolistas pasan por un test de antígenos diario antes de cada entrenamiento. LaLiga se ha desmarcado y desde hace varias semanas ha decidido ahorrarse el dinero de los carísimos PCR. Pese a ello, el Mallorca sigue sometiendo a sus futbolistas a dicha prueba, pese al desembolso que ello conlleva, en la previa de cada partido.

El conjunto bermellón sigue realizando todos sus desplazamientos en dos autocares, evitando así el contacto directo entre los futbolistas durante un largo periodo de tiempo. Además, la distribución de jugadores y trabajadores del club está del todo estudiada. Luis García nunca comparte autocar, por ejemplo, con su segundo, Pedro Rostoll, al igual que Antonio Raíllo tampoco coincide en el mismo habitáculo con Martin Valjent.

En cuestión de desplazamientos aéreos, el Mallorca tendrá que desembolsar cerca de 60.000 euros por los cinco viajes que todavía tiene que realizar la plantilla a Castellón, Sabadell, Málaga, Tenerife y Ponferrada. Pese a que LaLiga ya no obliga a los clubes a tomar vuelos chárters y se evita así abonar la diferencia que hasta el momento estaba cubriendo, la entidad mallorquinista considera esencial que el vestuario siga volando en vuelos privados, para evitar el contacto directo con otras personas.

Durante las concentraciones previas a los encuentros, los futbolistas siguen durmiendo en habitaciones individuales y, durante las comidas, si hasta el momento se distribuían en mesas de hasta cuatro personas, ahora comen por parejas. Del mismo modo, nunca compartirá mantel Salva Sevilla con Íñigo Ruiz de Galarreta, por ejemplo, y ambos comensales nunca almorzarán uno enfrente del otro, sino de manera cruzada.

Pese a endurecer todas estas precauciones, el Mallorca no ha podido evitar el contagio, en la última semana, de dos de los jugadores del vestuario: Lago Junior y Antonio Sánchez, quienes se unen a las ya producidas en diciembre de Jordi Mboula y Marc Cardona. El escaso número de contagios en el plantel bermellón hasta la fecha es un arma de doble filo. Por una parte, Luis García apenas ha sufrido bajas a lo largo de la temporada, pero a diferencia de otras plantillas que tienen a muchos de sus jugadores inmunizados, en el Mallorca son todavía muchos los hombres que pueden caer.

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