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Las claves de la derrota del Mallorca ante el Sporting

Los bermellones sufrieron su primer traspiés a domicilio en lo que va de curso en un partido en el que fueron superados ampliamente por los de David Gallego

Valjent despeja un balón a la salida de un saque de esquina.

En algún momento tenía que llegar la primera derrota a domicilio del curso para el Mallorca. Llegar invictos a la jornada 29 lejos de la isla es algo que no pronosticaron los más optimistas. Pero tocó ayer, ante un rival directo como el Sporting, en un partido en el que se acentuaron algunos de los problemas que viene arrastrando el equipo en las últimas jornadas, especialmente ante Logroñés y Cartagena.

Esta derrota supone un pequeño desierto en medio del oasis en el que se habían instalado los bermellones desde el inicio de la segunda vuelta, donde acumulaban 18 de los 21 puntos en juego. Son tres puntos que han volado pero que, gracias a la ventaja adquirida estos dos últimos meses, adquieren menor importancia debido a su condición de líder de la categoría, a cinco puntos del Espanyol y Almería, a falta de que lo hagan esta tarde en su choque ante el Alcorcón.

Posiblemente el duelo de El Molinón fue de los peores que ha disputado el Mallorca esta temporada. Luis García no ocultó su malestar en rueda de prensa. Superado tácticamente en todo momento, la acción del penalti y el fallo de Gámez sentenciaron un duelo en el que los de Luis García solamente hicieron acto de presencia durante un tramo de la segunda mitad, aunque no llegó a creerse del todo que podía sacar algo del encuentro. Antes, el equipo acusó falta de fútbol en el centro del campo y muy poca clarividencia en ataque.

David Gallego le ganó la partida táctica a Luis García

El Sporting maniató a la perfección al Mallorca desde el minuto uno del partido. Los hombres de David Gallego, con la lección bien aprendida, estuvieron acertados en todo momento a la hora de frenar el intento del Mallorca de iniciar el juego desde atrás, obligando en muchos momentos a los centrales a arriesgar atravesado líneas tanto por bajo como alto, un estilo de juego que no ha dado resultados este año.

En todo momento, más allá de errores propios en la salida del balón que propiciaron tímidos intentos de contraataque por parte de los bermellones, el partido se jugó al ritmo que les interesaba. En los primeros 45 minutos se hicieron dueños de la posesión, mientras que en la segunda parte se la cedieron a los de Luis García esperando su oportunidad a la contra. En ningún momento dejaron que los hombres importantes del Mallorca como Salva Sevilla, Dani Rodríguez o Amath se sintieran cómodos en el terreno de juego. Las vigilancias en los marcajes estuvieron casi perfectamente ejecutadas y apenas sufrieron en defensa. Al igual que sucediera en el encuentro de la primera vuelta, el Sporting y David Gallego demostraron tener perfectamente estudiado el sistema de juego de los de Luis García, obligándoles a tener que destinar todo el juego por banda, con escaso resultado para el conjunto mallorquinista.

Dos goles evitables

Pese a no realizar un buen partido, el Mallorca puso demasiado de cara el encuentro para el Sporting y para Djuka, su goleador y pichichi de la categoría con 19 dianas. Es cierto que los locales tuvieron alguna que otra ocasión clara para adelantarse en el marcador (Campuzano envió fuera un mano a mano contra Reina muy claro), pero los goles llegaron provocados por errores del Mallorca. Normalmente un tanto del rival llega por un desajuste defensivo propio, pero los de Gallego marcaron de penalti el primero y el segundo tras un regalo de Gámez.

Se puede estar más o menos de acuerdo con que Muñiz Ruiz señalase penalti en la acción de Antonio Sánchez sobre Javi Fuego en el 25, cuando el centrocampista, en su intento de marcaje a la salida de un córner, pisó sin querer el talón del centrocampista asturiano. Pero lo cierto es que, con la normativa actual, este tipo de acciones acaban siempre con el mismo veredicto: falta. Hay que exculpar al canterano del Mallorca, ya que es cierto que estaba pendiente de seguir el balón, pero acabó en el primer gol para los locales.

El segundo tanto en cambio, que acabó definitivamente con las esperanzas de poder sumar al menos un punto, es harina de otro costal. Nunca se debe hacer lo que hizo Gámez. Era una jugada sin aparente peligro, con solo Djuka peleando por un balón entre el propio lateral y los centrales. El de Sagunto, ya sea porque alguien se lo indicó o porque perdió la referencia de su lugar en el campo, cedió incomprensiblemente hacia atrás el balón con la cabeza con el resultado que se vio. El delantero montenegrino se encontró con un enorme regalo inesperado al borde del área, con el esférico botando mansamente y pillando desprevenido a Reina que estaba adelantado, ejecutando una vaselina perfecta para cerrar el partido. A pesar de que Luis García no le dio mucha importancia a este hecho tras el partido, lo cierto es que la retransmisión propia del club captó de lleno el tremendo enfado del técnico madrileño, golpeando con la mano el techo del banquillo y arrojando la chaqueta a los asientos.

Salva necesita un escudero

Ayer Salva Sevilla se vio solo ante una manada de lobos. El centrocampista de Berja fue encadenado por los centrocampistas rivales, siendo incapaz de poder dirigir el juego del equipo. Encadenado el centrocampista andaluz, y obligado a tener que bajar su posición para poder entrar en contacto con el balón, el equipo apenas tuvo capacidad de hilvanar jugadas colectivas. Baba, un portento en tareas defensivas, sacó a relucir sus peores virtudes, que surgen a la hora de tener que llevar parte del juego ofensivo. Y los jugadores rojiblancos lo sabían, dejando mucho más liberado al ghanés a la hora de sacar el balón jugado y provocando un cortocircuito, anulando el juego por dentro y obligando a distribuir el balón, en exceso, hacia la bandas.

Además, el momento de forma de Dani Rodríguez, que arrastra unos cuantos partidos muy impreciso (ayer en ciertos momentos se le vio muy frustrado) dejó aún con menos armas al Mallorca. El gallego es fundamental para encuentros así, con equipos muy bien ordenados en defensa, para con su velocidad romper líneas y provocar errores en la marca. Ayer, sin embargó, apenas pudo protagonizar alguna que otra arrancada, pero acabaron o en pérdida o no provocaron alteraciones en el dibujo táctico local.

En el cuerpo técnico del Mallorca esperan con ansias el retorno de Íñigo Ruiz de Galarreta. El centrocampista de Eibar ha sido uno de los timones del grupo y, desde su lesión, el equipo ha bajado su control de los partidos y su fútbol. Se espera que este fin de semana ante el Oviedo ya regrese a la convocatoria.

Inofensivos en ataque

Todo está conectado. Si un equipo no genera un juego fluido, es muy complicado poder crear ocasiones. Ya sorprendió Luis García dando la alternativa a Álvaro Giménez en ataque por Abdón (acumulaba once jornadas consecutivas como titular), aunque la prueba no salió tal y como esperaba. El ilicitano apenas participó del juego del equipo. En muchas ocasiones se le vio a a altura de la línea de medios para intentar entrar en contacto con el balón, con el resultado de dejar al equipo sin referente arriba. Tuvo una ocasión, pero su remate fue muy desviado.

Como él, Amath no vivió su mejor día. Intercambio su banda con la de Antonio Sánchez y no acabó de funcionar (más adelante Luis García devolvió a cada uno a su puesto9. El senegalés no participó en jugadas de ataque y destinó todos sus esfuerzos a ayudar a defender. En ese aspecto nunca escatima en esfuerzos. Antonio, penalizado por la acción del penalti y ser amonestado, tampoco estuvo acertado en la toma de decisiones. Los hombres de ataque de Luis García acusaron falta de movimiento y de profundidad. En muchos momentos, formaron una línea casi alineada, sin apenas desmarques de ruptura, haciendo muy fácil a la defensa del Sporting repeler los intentos de atravesarla.

«No ha sido el día de Álvaro, pero es que tampoco ha sido el de Dani o el de Amath, ni tan siquiera el de Abdón Prats"

Luis García Plaza - Entrenador del Mallorca

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El equipo también acusó cierta falta de ambición para darle la vuelta al encuentro. El Sporting salió más decidido que el Mallorca a por el partido. Y tras adelantarse, no se vio en los bermellones rebeldía para darle la vuelta a la situación. Quizá el cansancio que mostraron algunos jugadores (Baba tuvo que pedir el cambio en el 60) ayudaron a ello, pero no se vio al equipo volcándose en campo rival. No hubo velocidad en las transiciones y los de Gallego se limitaron a esperar su oportunidad a la contra.

Cambio de dibujo en la segunda mitad

Luis García, que hasta el momento se había mantenido bastante fiel a su sistema de juego, y más con el gran resultado que le ha dado hasta hora, decidió en la segunda mitad prescindir del dominio en el centro del campo para apostar por el juego por las bandas. Dio entrada a Mboula, que lo intentó en un par de ocasiones, y a Gámez por Sastre, menos efectivo en los centros laterales que el de Sagunto. Pero ni con esas. Los envíos desde los costados fueron siempre ineficientes, un mal que aqueja al Mallorca desde hace mucho.

También dio entrada, sorpresivamente, a Trajkovski para situarle cerca de Álvaro. El macedonio, que llevaba sin jugar con el Mallorca desde la derrota ante Las Palmas en la jornada 21, no intervino en los poco más de 15 minutos que dispuso en el césped de El Molinón. Movimiento extraño, sobre todo teniendo en cuenta que en el banquillo había jugadores como Mollejo (apenas ha jugado desde su llegada en el mercado de invierno) o Lago, que parece haber caído en desgracia.

Por suerte, y gracias a la fantástica temporada que llevan hasta el momento, esta derrota no supone ningún drama, aunque sí tiene que servir para invitar a corregir algunos defectos y buscar ese fútbol brillante y arrollador de semanas atrás. Toca semana de reflexión y de encarar el partido ante el Oviedo. 

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