El mallorquinismo está de luto. Uno de sus jugadores más queridos, Martí Mora Moragues, falleció ayer por la tarde a los 82 años de edad. Nacido en Algaida un 3 de junio de 1938, siempre tendrá un hueco en la historia del Real Mallorca por ser el primer portero nacido en la isla en jugar con el equipo bermellón en Primera División.

«Tengo dos títulos que ninguno me podrá quitar: ser el primer portero mallorquín que ha jugado con el Real Mallorca en Primera División y también el de haber sido el peor de su historia», explicaba siempre Martí Mora, uno de los personajes más populares y famosos en la isla en la década de los años 60. Por su condición de futbolista, por su retirada a la temprana edad de 24 años para dedicarse a los negocios familiares y por su matrimonio con Maruja García Nicolau, muy conocida en aquellos años por su condición de Miss España y Miss Europa.

Martí Mora se dio a conocer en el fútbol en su etapa de juvenil, con el San Felipe, tras iniciarse en el Bellver y el San Luis. Su llamada a la selección balear le abrió las puertas del Real Mallorca, aunque antes de vestirse de bermellón jugó cedido en el Porreres, Espanya de Llucmajor y Constancia. Fue en Inca donde el joven cancerbero, de 1’90 de altura y gran agilidad y tranquilidad bajo palos, se convirtió en el portero menos goleado de España.

Ello le sirvió para estar una semana a prueba en el Barcelona, coincidiendo con la retirada del mítico Antonio Ramallets. Rodri, Sadurní y el mallorquín pugnaron por esa plaza. «En aquella época, sin tantos representantes de por medio como ahora, quedamos que en junio nos veríamos y ficharíamos. Nos fiamos de la palabra de cada uno. Volví a Mallorca, seguí jugando con el Constancia, guardando un recuerdo imborrable de esta temporada», recordaba de un fichaje que no se dio.

Le repescó entonces el Mallorca, en una temporada 1961/62 en la que los bermellones repetían en Primera División. Ricardo Zamora hijo era el titular de aquel equipo y Mora solo tuvo ocasión de jugar en seis partidos oficiales (jugó otros 8 amistosos), convirtiéndose en el primer portero mallorquín en jugar con los bermellones el 12 de octubre de 1961, en un Mallorca-Elche, al haberse lesionado un dedo Zamora.

Hizo una prueba con el Barça estando en el Constancia, pero al no concretarse su fichaje le repescó el Mallorca

No fue el estreno soñado, ya que Cayetano Ré marcó en la primera aproximación ilicitana. «Debuté a lo grande», recordaba en 2015 y entre risas Martí Mora. «Afortunadamente, ganamos 3 a 1», apuntó.

Recuperado el hijo del ‘Divino’, no volvió a jugar hasta la siguiente temporada (62-63), con José Luis Saso en el banquillo, técnico y época de la que no guardaba el mejor de los recuerdos. Y con una lesión de menisco en el verano del 62 de la que tuvo que ser intervenido. Jugó 3 partidos (y oros 7 de caracter no oficial) hasta que decidió retirarse del fútbol profesional.

Aparejador, al final de esa Liga optó por cuidar al cien por cien los negocios familiares. Como anécdota, y con la decisión ya tomada, el seleccionador Eusebio Martínez le pidió que se cuidara en verano tras debutar con el combinado nacional amateur. Pero ya no había vuelta atrás. «Mi padre hubiera comprendido mi decisión de seguir en el fútbol, aunque me necesitaba en el trabajo. Tuve la gran suerte de elegir lo segundo, porque si no, habría tenido unos remordimientos que no me los hubiera perdonado», aseguró.

Ya famoso por su condición de futbolista, se hizo aún más popular tras casarse con la mallorquina Maruja García, que había sido Miss España y a la que conoció en un sesión de fotos tras ser coronada Miss Europa en Beirut, en 1962.

«Fui el primer portero mallorquín con el Mallorca en Primera y también el peor de su historia», bromeaba

Su vinculación al fútbol no quedó aparcada tras abandonar la práctica activa, ya que siempre mantuvo el contacto con el Mallorca a través de la asociación de veteranos y estuvo ligado a varios clubes de la isla, como el Arenal o La Salle. Además, era miembro de la Asociación de Copropietarios del Lluís Sitjar.

Había jugado al balonmano y al waterpolo de joven antes de decidirse por el fútbol y el tenis se cruzó en su vida años después. Fue promotor de este deporte en la isla, fundó el Sporting Tenis Club y fue además el primer presidente de la Federación Balear de Tenis, de la que fue su fundador en 1971.

Esa dedicación al deporte, que heredaron sus hijos –dos, Carli y Martí, fueron tenistas; y otro, Javi, fue portero–, le premió con una de las distinciones más importantes que otorga el Govern balear, el Cornelius Atticus, que se le concedió en el año 2003.