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ANÁLISIS

¡Salve, Sevilla!

Minuto 69 de partido. Baba se anticipa a un jugador del Almería que iniciaba jugada desde atrás y le roba el balón que llega a los pies de Abdón. El delantero de Artà, autor del primero gol del partido al transformar un penalti, pasa en horizontal hacia la posición entre líneas que ocupa Antonio Sánchez, que en lugar de controlar decide abrir las piernas y dejar ese balón para la llegada desde segunda línea de Salva Sevilla. Y a partir de aquí, pónganse de pie.

El almeriense, para más morbo, controla el balón, da dos pasos y ante la llegada de dos defensores, recorta con la zurda hacia dentro dejando a los dos futbolistas del Almería sentados en el suelo (literalmente) y con la derecha abre un disparo colocado hacia el lado izquierdo de la portería rival de manera inalcanzable para el portero.

Cómo sería el gol, que el propio autor, no muy dado a grandes celebraciones, sale corriendo haciendo aspavientos con la mano derecha como diciendo: «¡qué golazo he metido!»

Era la sentencia ante el equipo de su tierra. Era volver a ganar en casa tras el patinazo contra el Espanyol. Era seguir siendo líderes y con el golaverage a favor ante el Almería.

Dicho esto, todo los demás sobra. No hay nada más que añadir. ¡Salve, Sevilla!

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