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Mallorca-Espanyol | Vicente Moreno, puro morbo

Todavía escuecen las formas utilizadas por el valenciano para abandonar Son Moix en verano tras un largo culebrón

Vicente Moreno, puro morbo

Vicente Moreno, puro morbo

Vicente Moreno llevó al Mallorca de Segunda B a Primera, aunque no pudo evitar el descenso el pasado verano.

El morbo que despierta el regreso de Vicente Moreno a Son Moix es imparable. A medida que se acerca el inicio del duelo de este domingo, fijado a las 14 horas, la expectación va en aumento. Como si el destino lo hubiera escrito un guionista de Hollywood, el mallorquinismo recibe al que fue uno de sus ídolos hasta anteayer en un partido de una trascendencia que va mucho más allá de los tres puntos, entre su equipo, flamante líder, y el segundo, el Espanyol.

El valenciano ahora es la cabeza visible de un proyecto millonario que está deslizando dudas entre los suyos precisamente porque no domina la competición con la solvencia esperada, entre otros detalles por la fiabilidad de los bermellones. En la isla fue tan querido que parece una broma que el encuentro llegue el 14 de febrero, día de los enamorados. En su momento más álgido llegó a estar en el mismo altar que Juan Carlos Lorenzo, Luis Aragonés y Héctor Cúper, que son palabras mayores, unas comparaciones que quizá ahora a algunos les chirrían.

Aterrizó en el verano de 2017 en un club deprimido por su descenso a Segunda B y, en solo dos años, contribuyó de forma decisiva a que regresara a la Primera División, con todas las consecuencias que eso conlleva. Sin embargo, el idilio empezó a enfriarse por la mala trayectoria del equipo en la elite, perjudicada por una nefasta política de fichajes y, sobre todo, por las formas que demostró a la hora de abandonar el banquillo de Son Moix, con el nuevo contrato del Espanyol bajo el brazo, a pesar de que tenía firmado su compromiso hasta junio de 2022. Fueron 133 partidos oficiales como entrenador del Mallorca, un total de 1.130 días, una buena parte de ellos muy felices, pero los últimos hicieron mucho daño.

Deslizar en diciembre que los bermellones eran favorecidos por los árbitro molestó mucho en Son Bibiloni

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Jamás se conocerá ciertamente cómo hubiera recibido la afición al de Massanassa y a sus ayudantes Dani Pendín y Dani Pastor en el caso de que la pandemia mundial no lo hubiera impedido, pero lo que es seguro es que hay opiniones para todos los gustos. Algunos defienden que merecería llevarse una enorme ovación, después de dos ascensos consecutivos, mientras que otros no le perdonan el estilo que demostró en su marcha, acusándole de haber llegado a un acuerdo con los catalanes cuando el Mallorca todavía no estaba matemáticamente descendido. Algunos apelan a que la indiferencia sería la mejor opción, aunque también deslizaría enfado y cierto reconocimiento por sus logros en el banquillo de Son Moix. Incluso esta propia indiferencia tendría otro matiz que reside en que deben olvidarse de Moreno y centrarse en los de Luis García Plaza.

Moreno se fue por la puerta de atrás, su adiós dejó un regusto amargo después de un desagradable culebrón que se alargó hasta la crueldad entre mediados de julio y principios de agosto -los catalanes pagaron 600.000 euros-. Eso hizo mucho daño en su imagen y su silencio, tan difícil de entender, no le ayudó. Solo lo rompió con una carta de despedida, antes de su multitudinaria presentación con los blanquiazules, que convenció a pocos. «El desgaste personal y profesional hacen que todos entendamos que, aunque sea una difícil decisión, es lo mejor que podemos hacer», alegó como los motivos de su marcha. En Barcelona no disimuló. «Tenía muy claro que me tenía que subir a este carro», dijo en el RCDE Stadium.

Y durante el presente curso, en el que los ‘pericos’, junto al Almería, son los grandes rivales del Mallorca, enfadaron sus declaraciones cuando fue preguntado si a los baleares les favorecían los arbitrajes respecto a los del Espantol. «Habitualmente no me gusta decir nada al respecto, pero los datos están allí y no podemos estar contentos. Queremos pensar que son cosas que van a rachas y esperamos que al final estas cifras se igualen. Esperamos que estas decisiones vayan cambiando», dijo el 1 de diciembre. Fue una respuesta que no hizo ninguna gracia entre los seguidores, pero todavía menos en Son Bibiloni. «No sé qué pinta el Mallorca en una rueda de prensa del Espanyol», contestó tajante Luis García Plaza.

Esta polémica añadió más leña al fuego en un momento de rivalidad extrema para dilucidar quién ocupa las dos primeras plazas que otorgan el ascenso directo. No va a ser un partido cualquiera para nadie, de eso no hay ninguna duda. Y todavía menos para Moreno.

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