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Opinión | Un feo detalle hacia Parera

Los detalles lo son casi todo en esta vida. Y por eso sorprendió que solo Franco Russo se acercara a Miquel Parera para animarle después de su monumental pifia. Ningún compañero más, en un momento que debe ser terrible para un futbolista, se fue hasta la portería para tratar de consolarle. No dudaremos en estas líneas de la unión de este vestuario, pero fue un gesto feo, por mucho que después, seguro que fue así, le animaran en privado. El portero manacorí, un ejemplo de profesionalidad, rendimiento y amor a los colores desde que llegó al primer equipo, mostró entereza en sus declaraciones posteriores al duelo. «Asumo mi culpa», dijo resignado. Pudo redimirse después y, aunque paró un penalti, se quedó con las ganas. Este adiós copero no es ningún drama, no hay que engañarse, aunque hubiera sido muy bonito llegar más lejos y medirse a un buen Primera División. El único objetivo es el ascenso y el torneo del KO sirve para que algunos jugadores, como Murilo o Alegría, le den la razón al entrenador de que deben seguir en el banquillo en la Liga.

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