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Abonados a la excelencia

El Mallorca firma ante el Almería un nuevo gol para el recuerdo que se suma a la obra maestra conjunta que ejecutó el equipo en Montilivi ante el Girona y que selló Salva Sevilla

Salva celebra el gol que logró ante el Girona en la decimosegunda jornada.

Salva celebra el gol que logró ante el Girona en la decimosegunda jornada.

Si a este Mallorca de récord se le suma que además logra goles de una belleza impoluta poco más se le puede pedir al bloque que dirige Luis García Plaza. Si ante el Girona fue Salva Sevilla quien culminó una obra maestra en once toques que apuntaba a gol del año, el tanto de chilena de Abdón el jueves frente al Almería le ha destronado y será muy difícil, por no decir prácticamente imposible, que se supere en lo que queda de temporada.

Son dos jugadas totalmente opuestas pero de una excelencia idéntica. Ambas han servido para tumbar a rivales directos para el ascenso y, valga la curiosidad, las dos se han logrado con la tercera vestimenta del año pasado, que pasará a ser talismán en el vestuario bermellón. Si en el gol de Salva participaron hasta ocho jugadores, comenzando por Reina, pasando por todas las líneas y recorriendo todo el campo y haciendo inútil la presión del Girona, el gol del artanenc frente al cuadro almeriense fue un momento de pura inspiración dentro del área.

Abdón ingresó en el campo en el minuto 78 por Cufré, en un cambio eminentemente ofensivo y con la esperanza de lograr mayor presencia en el área. Su asistente, al que no hay que olvidar, Lago Junior, lo hizo 10 minutos después. «No hay que olvidarse de Lago. Se lo he dicho antes de entrar: quedan cuatro minutos, inténtalo», reveló Luis García tras el partido. El costamarfileño recibió el balón del propio Abdón en banda izquierda y condujo durante unos metros. Oliván, un motor todo el partido, le dobló esperando el pase. Lago, atento, oteó el área y vio hasta tres jugadores del Mallorca esperando para rematar: Dani Rodríguez, Jordi Mboula y Abdón Prats.

Con la zurda, ya dentro del área, sacó un centro medido, no muy potente y que pilló adelantados al extremo catalán y al de Artà. Y entonces Abdón tiró del único recurso del que podía echar mano para alcanzar el balón: la chilena. Tan solo el que haya jugado alguna vez a este deporte sabe de la extrema dificultad que conlleva cazar un balón a esa altura y dirigirlo a portería. Y lo hizo.

El gol fue de una plasticidad grandiosa. Los defensas del Almería tan solo pudieron mirar y Fernando Martínez, guardameta de los rojiblancos, se estiró inútilmente para ver cómo el balón, tras salir despedido de la pierna izquierda de Abdón, se colaba pegado al poste izquierdo.

El Mallorca se está abonando a la excelencia en sus goles y ya suma veinte este curso, siendo el segundo equipo más goleador del campeonato igualado con Las Palmas y a tres del Espanyol, aunque eso sí, en seis partidos se ha quedado a cero.

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