Para empezar hay que hacerlo por el final porque el golazo de Abdón Prats lo merece. No solo porque sirvió para que el Mallorca se llevara los tres puntos en Almería sino porque, además de la trascendencia que tuvo, -menor, claro está, a la del que logró ante el Deportivo de La Coruña que nos dio el ascenso a Primera- es de una belleza que lo hará sin duda candidato al mejor gol de la Liga. Ojalá sirva para que recupere toda su confianza y se convierta en uno de los delanteros que le faltan al Mallorca. El partido de ayer es el de dos equipos que se han respetado mucho porque son dos candidatos al ascenso y que no querían sobre todo perder. Es el partido de un equipo líder, y no gracias al VAR y otras ayudas como se atrevió a insinuar Vicente Moreno, no sé si para intentar desestabilizar al Mallorca, o para presionar al estamento arbitral. Viendo el arbitraje ayer, sí temimos que el equipo se quedara con diez, con un árbitro que parecía un pistolero con las tarjetas, aunque al final le hizo un favor obligando a Luis García Plaza a hacer unos cambios para evitar expulsiones que lo único que hicieron fue mejorar al equipo, con la entrada de Salva, Abdón y Lago.

El triunfo se revaloriza porque es el segundo logrado ante un equipo que, como el Logroñés, llevaba seis victorias consecutivas y demuestra que el Mallorca tiene los mimbres suficientes para liderar la categoría, más allá de algún retoque.