Que conseguir una plaza de ascenso, directo o vía promoción, no va ser un camino de rosas lo había advertido García Plaza, que intentó vacunar a la afición contra la euforia que provoca ver al equipo como la mejor defensa de la categoría y con el liderato a tiro si se ganaba ayer, 23 años después. El tropiezo del Espanyol abrió unas expectativas que después no se han visto cumplidas sobre todo porque también hay que contar con el rival que tienes enfrente. El Sporting es uno de esos equipos duros, que están en lo más alto de la tabla, y que hizo las cosas muy bien en Son Moix. Para ser justos, incluso diría que quienes tuvieron las mejores ocasiones para romper el marcador inicial fueron los asturianos, porque lo que queda para el recuerdo son las paradas de Reina y no las de Mariño. El 0 a 0 puede parecer sinónimo de un tostón de partido, pero no lo fue, al menos en la primera mitad, en la que se vieron dos equipos con intención de jugar bien al fútbol. Al Mallorca le falló que Salva y Ruiz de Galarreta o Dani Rodríguez tuvieran un día mejor. Las carencias en punta de remate son conocidas y supongo que en el mercado del mes de enero se buscará alguna alternativa de nueve mejor que las de Amath y las de un Cardona que ayer quedó fuera de la convocatoria por unas molestias. Para los que ven el vaso medio lleno quedará que el liderato está un punto más cerca que antes de que empezara la jornada y que el equipo sigue en ascenso directo.