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Fútbol / Real Mallorca

Dulce relación con el gol

Dani Rodríguez, con su doblete de ayer ante la Ponferradina, ya suma cinco tantos en lo que va de Liga y deja claro su gran olfato goleador

Dani Rodríguez se abraza con sus compañeros tras uno de sus dos goles ayer ante la Ponferradina.

Dani Rodríguez se abraza con sus compañeros tras uno de sus dos goles ayer ante la Ponferradina.

A falta de delanteros con gol, buenos son los centrocampistas que sí lo tienen. Y ahí aparece Dani Rodríguez. El de Betanzos sigue viviendo una dulce historia de amor con el gol y tras su doblete de ayer en la victoria ante la Ponferradina (3-0) ya suma cinco en lo que va de Liga, por lo que es el máximo goleador de los bermellones y el quinto con más dianas en toda la Liga, siendo todos los que están por delante de él delanteros al uso.

«Antes del partido tenía la sensación que iba a tener un buen día en el aspecto goleador», explicó tras el encuentro. Si fue una frase de cara a la galería solo él lo sabe, pero lo cierto es que sus dos primeros tiros entre los tres palos fueron para adentro. El primero, de oportunista; el segundo, tirando de calidad.

En un partido en el que apenas pasaba nada, con los dos equipos trabados en un irregular césped que ha vivido tiempos mejores, corría el minuto 20 cuando Galarreta inició una jugada que acabaría en Sastre. El de Porreres le volvió a buscar y de un taconazo el balón acabó en Cardona. Un rebote inverosímil le devolvió el balón al vasco, que vio la llegada en solitario de Dani, que solo tuvo que empujarla.

En el segundo, en el minuto 43, el centrocampista gallego demostró que es un experto en el arte de golpear de primeras el balón. Tras un centro medido de Mboula, fuerte y tenso aunque ligeramente elevado, Dani pareció por detrás y desde aproximadamente el punto de penalti golpeó con fuerza, valiéndose del interior de su pie derecho para alojar el balón en la red, con un inmóvil Caro en la portería observando como su equipo ya lo tenía muy difícil sin haberse dado cuenta.

Y pudo haber sido la noche de su vida si el guardameta de la Ponferradina no hubiese sacado el pie. Tras una jugada larga, el balón acabó en Salva Sevilla, que cedió a Dani que no pudo colocar más el disparo y se quedó con la miel en los labios. El ‘hat-trick’ soñado tendrá que esperar. Pero Dani quiere más. Y eso solo puede ser bueno para un Mallorca lanzado.

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