El Mallorca ha logrado esta tarde un meritorio empate en Anduva, el escenario de su ascenso a Segunda, en un partido marcado en los minutos finales por la expulsión, por doble amarilla, de Joan Sastre, que ha condicionado el resto del duelo. De ir en busca de la victoria, el equipo rojillo ha dado lógicamente un paso atrás para conservar el punto, que hay que dar por bueno porque enfrente se ha encontrado el Mallorca un grupo entusiasta que no ha dado un balón por perdido a lo largo de los noventa minutos.