El silencio de Maheta Molango vale oro, o así lo considera al menos el Real Mallorca, quien «ha recomendado» al exconsejero delegado del club que no conceda ninguna entrevista a los medios locales, «al menos», hasta que el mercado de fichajes esté cerrado.

Por primera vez desde que la entidad bermellona despidiera al directivo suizo el pasado mes de febrero, Maheta Molango estaba dispuesto a hablar. El exconsejero delegado del club iba a aprovechar la promoción de un documental sobre su vida producido por The Mediapro Studio para Amazon Prime Video para hablar abiertamente sobre todo lo que rodeó a sus últimos meses en el club bermellón. Había fecha y hora para la entrevista, pero «por recomendación» del club al directivo, según fuentes de la propia productora, Molango declinó la cita y guardó silencio.

El exconsejero delegado alega que ha sido el propio Mallorca el que le ha sugerido que no hable con ningún medio de comunicación local hasta que las aguas se calmen y el mercado de fichajes quede zanjado. Por su parte, las fuentes de la entidad bermellona consultadas por este diario aseguraban ayer no tener conocimiento de este hecho y señalaban que el directivo cuenta con total libertad «al no pertenecer ya al Real Mallorca». Las razones que llevaron a la directiva americana a despedir a Maheta Molango de manera fulminante todavía se desconocen. En este tiempo nadie ha sido capaz de explicar todavía los motivos por los que, de un día para otro, el suizo tuvo que recoger sus bártulos y abandonar las oficinas del club. «Business is business», se limitó a resumir el consejero delegado sobre las causas de su despido, aplazando a los periodistas presentes en su salida del club a una rueda de prensa que finalmente nunca llegó a realizarse.

Cabe recordar que en los últimos años una de las polémicas que envolvió al club bermellón fue la de la existencia de una cláusula de confidencialidad con sus trabajadores. Mediante dicho documento, los empleados despedidos se comprometían a no criticar a la entidad, obligación que se extendía también a sus familiares y personas de su entorno. Esta medida, impuesta por Molango en el Mallorca, estaría afectando ahora al propio directivo.