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El aterrizaje más difícil de Luis García

El técnico madrileño lidia con más problemas de los previstos en un Mallorca al que le cuesta fichar y dar salida a jugadores que no cuentan

Luis García Plaza en una imagen captada en Son Moix.

Seguramente ni en sus peores sueños hubiera imaginado Luis García Plaza que su aterrizaje en el Real Mallorca sería lo más parecido a una tortura china. Las risas y el buen talante que ha desprendido el madrileño durante la pretemporada se han transformado en semblante serio y poco amigo de las bromas tras la derrota ante el Rayo Vallecano en el estreno del equipo en su retorno a Segunda División. En este partido, o quizá antes, comprobó el técnico que lo que le espera no es un camino de rosas, sino todo lo contrario. Por una planificación más que discutible, las dificultades que tiene el club para fichar (entre otros motivos porque los dirigentes se muestran reacios a rascarse el bolsillo) y, sobre todo, para que salgan jugadores y aligeren una plantilla que ronda los treinta jugadores.

Un único fichaje

Brian Oliván, lateral izquierdo que ha militado en el Cádiz la última temporada, es hasta ahora el único refuerzo. Un paupérrimo balance. La única buena noticia es que todavía quedan veinte días para el cierre del mercado. Oliván está llamado a ocupar el lateral izquierdo si no se llega a concretar el fichaje del argentino Cufré. El resto todos son nombres, pero de momento ninguna realidad. Ni siquiera el hecho de que muchos clubes están en situación similar sirve de consuelo.

Dos salidas

Con cuentagotas se están produciendo las salidas en la poblada plantilla del Mallorca. Esta es la primera premisa para poder fichar, aligerar el número de jugadores para que el técnico pueda trabajar a gusto. La situación está llegando a un punto del todo desesperante. El club está pagando las altas fichas de jugadores que no cuentan, ni antes con Moreno ni ahora con Luis García. El caso más flagrante es el de Salibur, que con un salario aproximado a los 800.000 euros, supone todo un lastre a la hora de que abandone la isla. Coqueteó con algún club turco -de hecho abandonó la concentración de Pinatar para negociar-, pero las buenas noticias para el Mallorca no llegaron y, de momento, tiene que apechugar con su inútil presencia y su elevada nómina.

Jugadores despistados

Luis García los tiene bien detectados. Hasta dio nombres tras la derrota ante el Rayo de Iraola: Baba, Budimir, Salibur y Trajkovski. No son los únicos. Hay más. El africano ha estado en la agenda de varios clubes, pero la cláusula de 45 millones es un obstáculo prácticamente insalvable salvo que algún club se acercara a esta cantidad. La salida de Trajkovski tampoco se vería con malos ojos, primero por su ficha, similar a la de Salibur, y segundo porque no es un jugador primordial en los esquemas de Luis García.

El conclicto Budimir

Es posiblemente el principal problema que ahora tiene el técnico sobre la mesa. Por tratarse de un futbolista básico y por el riesgo de que se quede a disgusto si el Valladolid no aumenta la oferta de cuatro millones por el jugador. El club sigue remitiéndose a la cláusula de quince millones. El técnico está mosca con el balcánico, a quien el domingo le dio sus primeros minutos desde su aterrizaje en la isla. Budimir demostró en el campo que no está a gusto y que quiere jugar en Primera sea como sea. Su entrada en la segunda parte no ayudó a mejorar el pobre rendimiento del equipo. Si se va, Luis García tendrá el problema añadido de encontrar un sustituto de garantías, las que no ofrecen ni Alegría ni Abdón.

Bandas abandonadas

Desde el primer día el técnico ha pedido jugadores de banda. Considera que el único que satisface sus deseos es Lago Junior, indiscutible desde la llegada del entrenador. Con la Liga empezada y el tiempo corriendo a toda velocidad, el equipo sigue sin contar con jugadores que puedan jugar por banda a gusto del técnico. Para él no son extremos ni Dani Rodríguez ni Stoichkov. 

Mensaje a Ortells

El preparador bermellón tiró con bala tras perder con el Rayo, y apuntó muy alto, a la dirección deportiva: “No tenemos muy clara nuestra situación de mercado”, dijo mosqueado y de forma tajante.

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