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Opinión

Tomadura de pelo

Para asistir a un espectáculo tan esperpéntico como el de ayer en el Visit Mallorca, mejor hubiera sido que el club hubiese emitido un comunicado. Seguramente habría dicho algo más de lo poco o nada que se expuso ayer y, de paso, ni Kohlberg, Díaz ni Ortells ni todos los presentes hubieran perdido el tiempo de la miserable forma en que lo hicieron. En un concurso de a ver quién dice menos, el trío rojillo de ayer habría logrado el primer premio. Todas las palabras estuvieron medidas al milímetro, para no meter la pata y dejar que sea Vicente Moreno el que mueva ficha. El club lo tiene claro: el técnico tiene contrato y debe cumplirlo. Y si quiere irse, que pague el millón de euros de su cláusula de rescisión. No hay más misterio.

El valenciano ha sido una bendición para el Mallorca. La percepción general es que con más mimbres hubiera logrado el objetivo de la permanencia. Todas sus virtudes como entrenador contrastan con su forma de proceder en cuanto a su continuidad, totalmente cuestionable. Llueve sobre mojado. La pasada temporada ya hizo lo mismo y contribuyó a alimentar el debate. Deja en una posición incómoda al club que, sin nada que decir, invita a Moreno a que tome la palabra.

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