10 de febrero de 2020
10.02.2020
Primera División

Una jugada desgraciada que liquidó al equipo

El gol del Espanyol vino precedido de un codazo a Febas y un error defensivo de Pozo

10.02.2020 | 02:45
Febas, ayer ante el Espanyol.

El Mallorca necesita muy poco para que los partidos que parece tener más o menos controlados se le escapen. Ayer, ante el Espanyol, el gol de Raúl de Tomás en el minuto 58 fue un cúmulo de desgracias de todo el equipo.

La trágica acción comenzó con un robo de balón a Febas, que se quedó en el suelo por un codazo del defensor, acción que no fue suficiente para Mateu Lahoz para invalidar la jugada. El balón acabó en Dídac, que encontró una autopista en banda. Dani Rodríguez le siguió y pecó de inocente al no cortar la jugada con una falta táctica que hubiera alejado todo peligro sobre la portería bermellona.

Pozo, que hasta el momento había rendido a muy buen nivel y apenas había trabajo por su banda, fue al suelo para cortar la progresión del lateral, con tan mala suerte que el rebote del balón dio en el propio Dídac, que se encontró sin oposición para llegar a línea de fondo.

Valjent –que acabaría validando la posición de Raúl de Tomás– fue a tapar el hueco, Dídac centró atrás y Darder al primer toque buscó al delantero, que no erró con un certero remate de cabeza. A partir de ahí, los bermellones bajaron los brazos y se olvidaron de intentar darle la vuelta al marcador, una historia demasiado repetida este año y que coge tintes de misión imposible.

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