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Primera División

El Mallorca cierra una primera vuelta de descenso

Los bermellones suman tan solo 15 puntos y son el peor equipo a domicilio de la Liga

Lago se lamenta de una ocasión fallada ante el Granada.

Lago se lamenta de una ocasión fallada ante el Granada. lof

El Mallorca puso fin ayer a la primera vuelta del campeonato con derrota ante el Granada (1-0), que unido al empate del Celta ante Osasuna, deja a los bermellones en posiciones de descensoposiciones de descenso. Quince puntos en 19 jornadas -tan solo uno a domicilio-, con cuatro victorias y tres empates es un poble balance para un equipo que aspira a la permanencia.

El gran talón de Aquiles del equipo ha sido su bajísimo rendimiento fuera de casa. En Son Moix ha sacado adelante partidos complicados ante rivales directos como el Eibar, o victorias inesperadas como la lograda ante el Real Madrid, pero ha dejado escapar muchos puntos contra rivales de la parte alta de la tabla.

El VAR tampoco ha beneficiado al Mallorca, que ha salido perjudicado en la mayoría de ocasiones, en especial a través de penaltis en contra. De hecho, los bermellones han batido un récord, siendo el equipo con más penas máximas en contra señalados en una primera vuelta, con un total de diez.

Los bermellones comenzaron el campeonato de la mejor forma posible, con una victoria en casa ante el Eibar, que aventuraba un regreso a la elite más cómodo de lo esperado, con el equipo mostrándose fuerte en casa. Nada más lejos de la realidad, ya que los de Vicente Moreno solo consiguieron cuatro puntos en el primer mes y medio de la competición.

La derrota en Son Moix ante la Real Sociedad en la segunda jornada sirvió para demostrar que en Primera la historia iba a ser muy diferente a la vivida en Segunda División, donde el Mallorca tan solo encajó dos derrotas en todo el campeonato. Ante el Valencia el Mallorca realizó uno de sus mejores partidos fuera de Son Moix, pero dos errores puntuales en el área, una constante durante toda la primera parte del curso, le condenaron a sufrir su segunda derrota consecutiva en tres partidos.

Tras empatar ante el Athletic de Bilbao en Son Moix, con un final de infarto en el que primero Abdón, y más tarde Aduriz, erraron sus penas máximas, los de Vicente Moreno encajaron tres derrotas seguidas ante Getafe (4-2), Atlético de Madrid (0-2) y Alavés (2-0), siendo especialmente dolorosa esta última, al tratarse de un teórico rival por la permanencia directa. En esos momentos el Mallorca ocupaba la penúltima posición de la tabla y encaraba el encuentro ante el Espanyol como una final anticipada, ya que los pericos se encontraban una posición por encima de los bermellones.

Tras vencer por 2-0 con goles de Ante Budimir y Ante BudimirSalva Sevilla, el equipo aprovechó el parón por selecciones para preparar la visita del Real Madrid. Son Moix vivió una de las grandes noches de este año al ver a su equipo vencer al conjunto blanco gracias a un solitario tanto de Lago Junior. Los de Vicente Moreno encadenaron dos victorias por primera y única vez, lo que les permitió coger aire y escapar del descenso.

Tras esta racha positiva, el Mallorca encaraba el calendario sabiendo que sus próximos tres rivales eran rivales por la permanencia. Si a principio de temporada el equipo, a pesar de no conseguir resultados positivos, dio la cara fuera de la isla, en estos encuentros rebajó su nivel y fue un muñeco de trapo para sus rivales. Ante el Leganés, que en esos momentos parecía sentenciado, cayó por un gol a cero. Ante Osasuna vio como el conjunto navarro neutralizó cada gol a favor (2-2) y ante el Valladolid cayó goleado por tres goles a cero.

Ante el Villarreal logró una clara victoria (3-1), la cuarta del curso, aunque el hecho de no puntuar fuera de Son Moix ha seguido manteniendo al Mallorca cerca de las posiciones de descenso. Levante, Betis y Barcelona volvieron a hacer morder el polvo a los bermellones, que encajaron tres derrotas seguidas por segunda vez en la temporada.

Ante el Celta, en una final en la que estaban obligados a puntuar, Budimir rescató un punto, el primero a domicilio, que permitieron a los de Moreno dormir una semana más fuera del descenso. Tras ello, antes del parón por Navidad, volvió a caer en Son Moix ante el Sevilla (0-2).

Ayer ante el Granada, a pesar de realizar un buen encuentro, el equipo volvió a pagar un despiste defensivo. Conseguir la permanencia se muestra como un reto mayúsculo, pero no imposible.

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