08 de diciembre de 2018
08.12.2018

Demasiado castigo para el Mallorca

El equipo de Moreno pierde 1-2 ante el Málaga en un partido marcado por el gol anulado a Raílló a los siete minutos por un fuera de juego que no fue

08.12.2018 | 20:11

El Mallorca ha perdido esta tarde por 1-2 ante el Málaga en un partido loco, en el que ha pasado de todo. El equipo de Moreno, despedido con una ovaciíon de gala por su entrega sin fin, ha pagado caro un error del árbitro a los siete minutos al anular un gol legal a Raíllo, y sus graves fallos en defensa en los dos goles de los andaluces, el primero en el que Parera pudo hacer algo más y el segundo al ser sorprendida la defensa en una contra.

En la primera parte ya ha hecho méritos más que sobrados el Mallorca para irse con ventaja en el marcador. Pero el fútbol es así de caprichoso y ha sido el Málaga el que se ha adelantado. Ha sido en el minuto 41, en un saque de esquina que Parera ha rechazado después de pegar el balón en larguero. El esférico ha caído a los pies de Harper, que solo ha tenido que empujar el balón. Increíble, pero cierto. El equipo de Muñiz estaba ganando el partido ante la perplejidad de una afición que estaba disfrutando del juego de su equipo. Posiblemente Parera, que le ha ganado el pulso a Reina, hoy en el banquillo, ha podido hacer algo más. Era un balón para despejar o atajar, pero el de Manacor no ha hecho ni una cosa ni otra y ha facilitado el gol malacitano.

Si en la primera parte ha habido un equipo que propusiera, que fuera en busca de los puntos, ese ha sido el Mallorca, que posiblemente haya jugado los mejores minutos de la temporada, y eso que ha habido unos cuantos. El equipo salía con rapidez en defensa, Salva Sevilla se encargaba de distribuir y Pedraza de secundarle, Gámez era un motor por su banda derecha, y no menos Sastre por la iquierda, y Dani Rodríguez y Álex López no paraban de intentarlo. El que ha flojeado hoy ha sido el máximo goleador del equipo, Lago Junior, al que no le ha salido nada de lo que ha intentado. En la segunda parte se ha entonado algo más.


El Mallorca merecía ir por delante en el marcador, no solo por el juego, sino porque marcó un gol legal que el árbitro ha anulado de forma incomprensible, seguramente a instancias de uno de sus asistentes. Era el minuto 7 cuando Raíllo, imperial toda la tarde, ha cabeceado a gol un gran centro de Gámez. Pero el gozo en un pozo. Había que volver a intentarlo. De nuevo Raíllo, en el minuto 25, ha obligado a Munir a lucirse en otro remate de cabeza del cordobés. El único peligro del Málaga llegaba por banda izquierda, con el lateral Ricca y el extremo Pacheco, con un guante en su pie izquierdo.

En la segunda parte el guión del partido apenas ha cambiado. Dominio claro del Mallorca ante un Málaga que se dedicaba a conservar su ventaja. El problema es que Munir apenas tenía que intervenir. El equipo de Moreno combinaba, llegaba con claridad al área visitante, pero el peligro no llegaba. Hasta que tanta insistencia tuvo premio. Ha sido en el minuto 72 cuando Álex López ha aprovechado un centro de Gámez desde la derecha para batir a Munir. Gámez culminaba así un partido estelar. El saguntino, en su primera temporada en el fútbol profesional a sus 27 años después de jugar casi toda su carrera en Tercera, ha cuajado un encuentro superlativo, un motor incansable que se ha metido a la afición en el bolsillo. Tanto está defendiendo como atacando, arriba o abajo, en un lado o en otro. Un futbolista total a pequeña escala.

Con el empate, el Málaga ha estirado líneas. Ontiveros, que ha entrado a la hora de partido, ha llevado por el camino de la amargura a la defensa rojilla. Parera ha evitado el 1-2 en el minuto 77 en un paradón a disparo de Ontiveros. Y en el 85 ha llegado el mazazo con el gol de Cifuentes en una contra con polémica porque el árbitro ha dejado seguir la jugada cuando dos jugadores, uno por bando, yacían tendidos sobre el césped. Esta circunstancia ha provocado la ira de Moreno, que ha sido expulsado por el colegiado.

Hasta el final ha sido un acoso y derribo de un Mallorca ejemplar, todo pundonor. Las ocasiones se han sucedido, primero con Salva Sevilla, después con Álex López cuyo remate ha sido salvado sobre la línea por Lacen. Y, por dos veces, por un  que acababa de entrar. Primero al no llegar a un gran centro de Valjent y en el último segundo al tirar fuera un disparo con todo a favor. La respuesta de los aficionados, con el pitido final, ha puesto los pelos de punta. Nadie diría que el Mallorca había perdido porque se llevó una ovación de las que se recuerdan durante mucho tiempo.

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