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Análisis

Aquí nadie da la talla

Sergi dejó claro ayer que no conoce bien a su plantilla. De lo contrario jamás hubiera puesto a Brandon como delantero de referencia ni a Sasa como centrocampista ofensivo. Pero más allá de cuestiones tácticas, siempre tan opinables, lo peor es que no dio la impresión de que sus futbolistas se jugaran la vida. Una vez más. El nuevo técnico no tiene la culpa de esta situación ni de la nefasta confección de esta plantilla, pero sí de la falta de ambición que exhibieron sus pupilos justo cuando más deben mostrar ganas, aunque sea por disimular, de revertir la situación. Pero ahora es cuando más quema el balón y se nota el nivel y personalidad de cada futbolista. Enésima oportunidad perdida que acerca al Mallorca a Segunda B, una catástrofe de dimensiones siderales que cada vez parece más posible, por mucho que duela hasta escribirlo. La afición está crispada con toda la razón del mundo. Monti Galmés se podría haber ahorrado el papelón de aguantar en el palco su ira. No ha tomado ninguna decisión deportiva, por muy presidente que sea. Para lo bueno y para lo malo, no pinta nada en ese tema. Pero los que sí cobran para eso, en especial el consejero delegado Maheta Molango, solo apareció en el palco cuando ya no quedaba nadie. Así le va al Mallorca, que no da la talla dentro del campo, pero tampoco fuera.

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