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Análisis

No hay excusa posible

Ni el árbitro, ni la falta de puntería, ni los constantes "errores puntuales" en defensa, ni la mala fortuna, no hay excusa posible para el partido de esta tarde. Todo lo que no sea ganar al Nàstic será un auténtico desastre. Es evidente que si el Mallorca suma los tres puntos la agonía continuará, pero el triunfo abriría el cielo para lo que queda de temporada y alimentaría las esperanzas de salvación. Es justo lo que necesita este grupo, que por momentos parece que ha hecho lo posible para llegar a esta penosa situación en la tabla. Pero ahora no es el momento de los reproches, aunque sean inevitables, incluso para unos privilegiados futbolistas que están obligados a demostrar que realmente quieren evitar entrar en la historia de un vergonzoso descenso a Segunda B, teniendo muchos de ellos los sueldos más altos de la categoría, con una ciudad deportiva de Primera y hasta un ´players lounge´. Sergi debuta hoy después de tres sesiones, aunque podrían haber sido siete si Molango y Recio hubieran estado a la altura de las circunstancias. Pero como eso ya es una batalla perdida este curso, ahora se trata de salvar los muebles como sea. Una derrota sería una invitación a entrar en el infierno, pero mejor no pensar en ello. Quizá suena la flauta de una vez.

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