24 de enero de 2017
24.01.2017
Liga 1/2/3

La auditoría revela la situación crítica del Real Mallorca

El club cerró el pasado ejercicio con ocho millones de euros de déficit tras una temporada en la que el gasto deportivo aumentó casi un millón – El informe refleja una deuda total de 36 millones – La entidad bordeó la causa de disolución

24.01.2017 | 21:59
Maheta Molango y Robert Sarver.

Cambian los accionistas, pero el Real Mallorca sigue siendo un gran agujero negro por el que desaparecen ingentes cantidades de dinero. Lo corrobora la auditoría de las cuentas del club correspondiente al ejercicio 2015/16, que arroja unas pérdidas de 7.964.206 euros. La deuda se disparó durante un año contable, cerrado a 30 de junio, en el que Utz Claassen y Robert Sarver se sucedieron al frente de la entidad.

Casi ocho millones de euros que contrastan con los 1.586.402 euros de déficit con los que se saldó el ejercicio 2014/15. Hay dos razones que explican este incremento: el club ya no disfrutó de la ayuda al descenso, y no encontró ningún patrocinador de referencia que al menos sirviera para maquillar los números rojos.

La realidad es que técnicamente el Mallorca bordeó la liquidación. El patrimonio neto (13.592.697 euros) estuvo muy cerca de ser inferior a la mitad del capital social (26.659.050 euros). Si se hubiera rebasado esta barrera, el club hubiera entrado en causa de disolución de manera irremediable.

La situación, crítica, obligó a los accionistas a tomar el doloroso camino de la reducción de capital. Fue aprobada por la Junta de Accionistas el 14 de diciembre –por lo que la operación no aparece reflejada en la auditoría– y sirvió para cubrir el mencionado déficit de ocho millones de euros. Pero a costa de devaluar un 63 por ciento las acciones.

La mayoría de los apartados económicos analizados en las 64 páginas del informe de la auditoría que firma José Balle arrojan malas noticias para el Real Mallorca. La deuda total asciende a 36 millones de euros (32.145.005 euros a largo plazo y 3.903.519 a corto plazo). A día de hoy esa cantidad es algo inferior porque la reducción de capital dio un respiro a la tesorería, pero sigue siendo muy elevada para un club que, hay que recordar, sigue sometido a un exigente calendario de pagos a sus acreedores del concurso.

El Mallorca sigue teniendo gastos propios de un equipo de Primera División, pero con ingresos de Segunda. Solo en proveedores ordinarios (un capítulo que engloba electricidad, pintura, semillas, agua...) ha llegado a gastarse la astronómica cifra de 500.000 euros en un mes.

La plantilla 2015/16 fue más cara que la de la temporada anterior: 4.722.420 euros frente a los 3.954.738 euros que costó la que compitió en la temporada 2014/15. Cada una de estas cantidades incluye los sueldos de los futbolistas del primer equipo y lo que tuvo que abonar el club en indemnizaciones cuando hubo que rescindir algún contrato. El gasto deportivo total, incluyendo el filial, fue de 6.430.222 euros frente a los 5.747.448 de un año antes.

Los números de la pasada temporada fueron cocinados entre Claassen, que capitaneó la planificación deportiva durante el mercado de verano, y Maheta Molango, que hizo lo propio en invierno.
En cambio no se pagó ni una sola gratificación a los jugadores. El auditor remata con un ´0´ el apartado "primas colectivas plantilla".

Uno de los enunciados en los que se registra un mayor contraste entre un ejercicio y otro es el referente a "beneficios procedentes del traspaso de jugadores". Los 229.080 euros del curso 2015/16 palidecen en comparación con los 3.549.508 euros que se anotaron un año antes. Esa última cantidad responde a lo que ingresó el club por la venta de Marco Asensio al Real Madrid. De hecho, ese dinero y la ayuda al descenso –unos cuatro millones de euros– sirvieron para que el ejercicio se cerrara ´solo´ con un saldo negativo de algo más de un millón y medio de euros.

Abundando en el capítulo deportivo, el informe del auditor refleja que el Mallorca gastó 1.381.363 euros en la adquisición de jugadores. Esta cifra incluye el dinero que se pagó a otros clubes (660.501 euros) y, esto es muy llamativo, lo que se abonó en concepto de "honorarios de agencia e intermediación": 552.863 euros. Es decir, se pagó casi tanto en comisiones como en los propios jugadores.

El informe también da cuenta de lo que ingresó el club por traspasos de futbolistas: 170.000 euros. No se especifican casos particulares, pero Fofo, Truyols o Bianchi abandonaron la disciplina bermellona aquel curso 2015/16 teniendo contrato en vigor.

El Mallorca ingresó 70.000 euros por cesiones. Muy probablemente se refiere al préstamo de Moutinho al Tenerife a mitad de la pasada campaña.

En algunos apartados el club sí consiguió elevar los ingresos con respecto al ejercicio anterior. Por ejemplo, lo recaudado por publicidad pasó de 1.099.506 euros a 1.898.671 euros en solo un año. Prácticamente todos los beneficios derivan de la publicidad que se expone en Son Moix.El auditor también refleja el incremento de los derechos de televisión de una temporada a otra y que cifra en 2.787.527 euros.

El Mallorca es un club fuertemente endeudado, consecuencia de varias temporadas en las que los números rojos lo han dominado todo. Y las perspectivas no son nada halagüeñas porque las proyecciones que maneja el club indican que el presente ejercicio también se cerrará con déficit, en torno a cinco millones de euros. Será así mientras el equipo no ascienda y acceda al suculento pastel televisivo de Primera División.

El horizonte se ha oscurecido para una entidad que sigue arrastrando importantes obligaciones con sus acreedores del concurso. Quedan pagos inexcusables al Sevilla por Pep Lluís Martí (165.000 euros), al Athletic de Bilbao por Aritz Aduriz (706.490 euros) o al Leixoes por Bruno China (100.000 euros). En total, la deuda concursal por traspasos y cesiones asciendía a 30 de junio de 2016 a 2.621.652 euros.

Sin embargo, los dos grandes acreedores siguen siendo Hacienda y la Seguridad Social, a quienes el Mallorca debía nada menos que 24.883.122 euros cuando el auditor elaboró el informe.

Hay incertidumbre sobre lo que puede suceder este noviembre, cuando el Mallorca debe satisfacer el último pago de su crédito ordinario. Estos años en Segunda la entidad ha ido abonando un porcentaje mínimo, cómodos plazos adaptados a la realidad de la categoría. Sin embargo, dentro de diez meses va a tener que abonarlo todo de golpe, cerca de dos millones de euros. Para entonces el club, salvo milagro, seguirá en Segunda, y sacarse ese dinero de la chistera supondrá un desafío.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

¡Síguenos en las redes!