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Análisis

El humo ciega sus ojos

El Mallorca ha completado el cuerpo técnico a las órdenes de Albert Ferrer con el fichaje de Marc Huguet, otro producto con denominación de origen blaugrana. Nada que objetar. Seguro que ha recibido una oferta mejor que la que obligó a Pep Alomar a buscarse la vida por otros lares. Una vez más los pescadores han echado sus redes allende los mares, sin reparar en lo que teníamos y tenemos en casa. Y, hablando de eso, quien fichó a Pau Cendrós tendría que explicar ahora a qué viene tanta prisa por deshacerse de él. Las hemerotecas son muy traicioneras.

"Ilusión escasa" es la que el club le produce a un fenomenal periodista y mejor ser humano que colgó esa opinión en las redes sociales. Añadiré a esa respetable sensación, la de un mallorquinista de pro con quien tuve el placer de compartir mi comida de ayer. Cuando alguien que lleva años que se pierden en el confín de la memoria sin faltar a un solo partido, antes en el Lluís Sitjar y después en Son Moix, te confiesa que duda entre mantener su costumbre o dedicar los fines de semana a su casa de campo o de playa, que para el caso es lo mismo, te das cuenta de que algo está pasando. Y, en efecto, si estamos de acuerdo en que el fútbol deriva de un estado de ánimo, el de los mallorquinistas está casi por los suelos. Y, de momento, nada ni nadie ofrece argumentos para levantarlo.

Aceptamos que hoy en día es imposible ilusionar a alguien con un par de fichajes rutilantes, como sucedía hace algunos años. De eso a vender como grandes conquistas las incorporaciones de futbolistas con un historial mediocre, media más que un abismo. Puede que dentro de quince días o treinta tenga que rectificar o reconocer que me estoy equivocando. Sin embargo, y a pesar de que siempre he huido de los pronósticos, hasta el día de hoy los hechos apuntan antes a mis razones que al humo que, como cantaban los Platters, ciegan los ojos de alguna gente.

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