- ¿Cómo es la vida de un exfutbolista?

- Igual de sencilla que antes. Llevas a los niños al colegio y me falta ir al entreno y la competición. Es raro, para qué te voy a mentir. Soy muy familiar, pero me falta competir. Los viajes, que tanto cansan, hasta los encuentro a faltar. El césped, las bromas con los compañeros, todo. He sido futbolista desde los 17 años. No lo llevo mal, pero voy a ver los partidos y me dan ganas de entrar al campo.

- ¿Se está sacando el título de entrenador?

- Sí. Antes no tenía muchas ganas. Pero al final te das cuenta de que tu vida es el fútbol.

- ¿Se ve de entrenador?

- Me gustaría serlo, pero es un mundo muy complicado, con muy pocos puestos para tanta gente. Pero no a corto plazo.

- ¿Acude a Son Moix?

- Al último partido no. Soy socio, voy con mi mujer y con mis hijos y voy siempre que puedo.

- ¿Se queda definitivamente en Mallorca a vivir?

- No lo sé. Hasta junio mis hijos están en el colegio. Pensaba que saldría lo de Dudú y ahora depende. Si sale algo en otro lado veré lo que hago.

- Ser presidente del Mallorca hubiera sido la guinda al pastel.

- Se habló mucho de lo de la presidencia. Le dije que estaba dispuesto a trabajar en su proyecto pero que nos sentaríamos a hablar para ver lo que era mejor para el Mallorca. Si al final era trabajar como presidente era una posibilidad, pero lo importante era que me sintiera cómodo y útil, no solo de adorno.

- ¿Cómo ve al equipo?

- Ahora bien. Yo sé que cuando entras en una dinámica mala nada te sale. Ahora es más consistente, y esto lo da la confianza. Pero esta es una Liga muy larga. Cualquiera puede ganar a cualquiera. Ahora hay más consistencia defensiva.

- Y está Marco.

- Es muy bueno, pero me gusta ser cauto en todo. Es un chaval, le conozco mínimamente porque estuve con él el año pasado. Tiene unas características extraordinarias. Y tiene una cabeza muy bien amueblada. Pero el entorno tiene que ser bueno también. Ser portada de la prensa a los 18 años precisa de gente que le ayude a digerir tanto éxito.

- Karpin se ha hecho con los jugadores.

- He hablado con excompañeros y cuando los resultados no llegaban me decían que estaban trabajando bien y que el ambiente era muy bueno. Y me hablaban bien de él.

- ¿Con qué se queda de estos casi diez años en el Mallorca?

- El fútbol me lo ha dado casi todo en el Mallorca. La satisfacción personal es que la gente me reconozca y que he sido un jugador importante en la historia del club.

- Un mal recuerdo. ¿Tal vez el día que le pitaron en uno de sus últimos partidos?

- Podía estar triste, pero nunca puedo estar en contra de la afición. Es como si tu padre te regaña. Pero es normal, pitan hasta a Casillas. Seguro que la gente que me pitó me sigue queriendo. El palo más grande fue el descenso.

- Un entrenador.

- Me quedo con Manzano.

- Un jugador.

- Han pasado muy buenos. Ibagaza, Borja Valero, Mario, Ramis.