Tras meses de silencio, ha decidido romperlo. Nunes sólo habla bien de Nadal y Serra Ferrer pero desprende un poso de tristeza por la forma en que ha dejado el Mallorca. Y sorprende: "Quería seguir jugando".

-¿Se suma a la petición de la afición de "directiva dimisión"?

Me sumo como un mallorquinista más que quiere lo mejor para el club. Si se quieren quedar, que miren por el club y no por sus intereses personales.

- Que se vayan todos.

- Sí. Ahora que veo los partidos desde la grada noto a la gente desilusionada, cansada y triste, y si todo el mundo pide lo mismo por algo será.

- No fue a la manifestación.

- Tenía otros planes. Pero no me parecía correcto porque hubiera dirigido los focos hacia mí, y consideraba que todavía no tenía que hablar.

- ¿Al vestuario llega el ruido institucional?

- Cada día se habla de ti, en los medios se habla de los problemas de la empresa. Por mucho que te quieras aislar, siempre llega. Te paras en la gasolinera y te preguntan, vas a buscar a los niños al colegio y lo mismo.

- ¿Entiende lo que ocurre en el club? ¿Es una lucha de egos, por el dinero?

- No sé cuál es porque carezco de datos suficientes. Pero lo que veo es que es una lucha de poder. Cuando hay tanta guerra es que hay algo que interesa. Dicen que el Mallorca es un muerto andante, pero siguen ahí.

- A una persona le ofreces 2,8 millones por un cinco por ciento y no acepta. Suena muy raro. ¿Ha hablado con Aouate?

- Cuando llegué de Portugal lo tenía casi hecho y quedamos para hablar. Pero luego no sé qué pasó. Los motivos de Cerdà los desconozco, pero es verdad que es raro con tanto dinero por medio.

- ¿Qué culpa tiene Serra Ferrer en este caos institucional?

- Cada uno tiene la suya. Él ha asumido su parte, pero no la tiene toda. El problema es que cuando se faltan al respeto es muy difícil acercar posturas.

- Aouate fue a algún Consejo. ¿Qué le ha contado?

- De todo. Que la gente se insulta, hay falta de respeto y otras cosas. Cada uno va a lo suyo y mira por sus intereses y no por los del club. Así no hay nada que hacer.

- ¿Recuerda un cambio de entrenador a quince días de empezar la Liga?

- No lo recuerdo, pero también se comprende, que para bien o para mal, las personas que lleguen lo hagan con su proyecto.

- Personajes de todo tipo merodean el Mallorca. El último es Ghirelli ¿Qué tendrá el club?

- A lo mejor no es el último. El club está mal pero le salen novias.

- ¿Qué opina de Cerdà?

- No tengo una opinión formada. Serra Ferrer llevaba la parte deportiva y los capitanes hablábamos con él. Nunca me he sentado a hablar con Cerdà.

- ¿Y de Claassen?

- Tampoco puedo opinar porque personalmente no le conozco. Sería muy fácil criticarles, pero no me parecería justo.

- ¿Usted hubiera dejado sola a su mujer en el palco?

- (Se ríe). Esta pregunta está hecha con malicia. Qué quieres que te conteste.

- Ahora ya no tiene nada que perder.

- Yo conozco a mi mujer y no la hubiera dejado sola.

- ¿Nadal hizo bien en quedarse cuando llegó Karpin?

- Nadal tiene la experiencia suficiente para saber lo que es mejor para él. Si él creía que debía quedarse es porque tenía sus razones. Es muy difícil opinar de lo que yo haría si no he estado en esta situación. Con Nadal tengo buena relación, ha sido mi entrenador y le tengo aprecio y estima.

- ¿Ha hablado con él o con alguien del club cuando acabó la temporada?

- Terminé la temporada y el contrato. Cuando llegaron Olaizola y Pep Alomar me dijeron que contaban conmigo para mantener la categoría y que querian que siguiera en el club. Yo siempre he dicho que me quería retirar en el Mallorca. Me fui de vacaciones y pensé que algo tendrían que decirme. Me llamó Nadal a Portugal y me dijo que ya no reunía las condiciones necesarias para seguir.

- Para seguir jugando.

- Sí, jugando.

- ¿Pero no tenía decidido retirarse del fútbol?

- No, no lo tenía decidido, siempre que fuera jugando en el Mallorca. Pero me tenía que sentir querido. Me quedé en su día porque me sentía querido y nunca me he ido porque me he sentido querido. Me pagaban más en otros sitios y me quedé. Yo nunca les dije que no quería seguir jugando, lo que les dije es que me quería retirar aquí. Si me hubieran propuesto seguir un año más, sabiendo cuál era mi rol, porque los años pasan para todos, yo estaba disponible y el dinero no hubiera sido problema, como no lo ha sido los últimos años.

- ¿Está resentido con el club?

- No estoy molesto con Nadal porque él hizo su trabajo y su papel me puede tocar a mí en un futuro. Es fútbol y lo entiendo.

- ¿No está resentido?

- Con Nadal no.

- ¿Con quién?

- Con el Mallorca no, porque es mi casa, lo voy a querer siempre, pero esperaba otro trato.

- ¿De quién? ¿De Serra Ferrer, de Cerdà?

- Serra fue el único que me llamó, he de decir la verdad. Él ya no llevaba la dirección deportiva, pero se interesó por mi situación. Siempre se ha portado bien conmigo. Lo que me duele es que, tras nueve temporadas, por las que me han pagado, no esperaba nada porque una empresa no tiene ninguna obligación para con un empleado, pero un reconocimiento, que alguien me hubiera dado los gracias por estos nueve años, esto sí me ha molestado. Lo entiendo y sé que la vida es así. Cuesta un poco entender que después de nueve años todo se resuelva con una llamada de un minuto y medio y nada más. No quiero un partido homenaje, tengo suficiente con el cariño de la gente, pero una llamada de agradecimiento hubiera estado bien.